GECI, al rescate de las islas mexicanas

Autor: Amapola Nava
Vía Conacyt | Diciembre 22, 2017

Desde el año 1600, los naturalistas comenzaron a coleccionar y a registrar las diferentes especies de seres vivos que habitaban la Tierra. Gracias a eso, hoy se sabe que desde el siglo XVII han desaparecido por lo menos 113 especies de aves y 83 especies de mamíferos, también se sabe que casi 75 por ciento de esas especies vivía en islas oceánicas. Estas proporciones son parecidas a las condiciones actuales en México, pues según el libro Capital natural de México, para 2008 en el país se habían extinto 34 especies de aves y mamíferos, de ellas, 60 por ciento tenía una vida asociada a las islas.

Pero ¿cuál es la razón de que la mayoría de las extinciones suceda en las islas? Al parecer, la llegada del humano a estos ambientes aislados es la razón principal de la extinción de especies. Por ejemplo, al estudiar el registro fósil se han encontrado casos tan drásticos como el de Hawai, donde se extinguió la mitad de las aves endémicas después de la colonización humana, hace aproximadamente mil 500 años.

Hay que considerar que el ser humano es un depredador versátil y además que nunca llega solo a los lugares que coloniza, llega acompañado de especies exóticas como perros, gatos, cabras y otros animales que le proveen compañía y alimento. Pero también llega seguido de polizones como ratas, insectos y plantas. Estas especies, las polizones y las introducidas intencionalmente, pueden amenazar la vida nativa e incluso provocar su extinción.

En las islas mexicanas, estas especies exóticas invasoras han ocasionado la mayoría de las extinciones, comenta Federico Méndez Sánchez, director general de la asociación civil Grupo de Ecología y Conservación de Islas (GECI). Este grupo se constituyó formalmente en 1998 al ver el rezago que existía en el territorio insular en cuanto a investigación científica, conservación y restauración de los ecosistemas.

Desde entonces, el grupo ha logrado realizar 60 erradicaciones de 11 especies invasoras de 39 islas del norte de México que comprenden más de 60 mil hectáreas de los hábitats más ricos de México, y aún sigue trabajando en la restauración ecológica basada en la investigación científica.

El surgimiento de un proyecto de restauración

Aunque el Grupo de Ecología y Conservación de Islas nació en 1998, fue en 2002 cuando sus proyectos comenzaron a tomar mayor impulso. Con la llegada de Alfonso Aguirre Muñoz, oceanólogo, doctor en desarrollo sustentable y estudios regionales, la asociación civil comenzó a realizar tareas de investigación científica enfocadas en generar conocimiento que pudiera ser utilizado, por ellos mismos, para realizar labores de conservación y restauración.

Uno de los primeros proyectos, y también uno de los más emblemáticos del grupo, fue el trabajo de restauración en Isla Guadalupe, que inició en 2002 y aún sigue en curso. Fue con ese proyecto donde comenzaron una exitosa trayectoria de erradicación de especies ferales.

Guadalupe es una isla volcánica que se encuentra en el océano Pacífico, a 260 kilómetros de la costa de Baja California. En esta isla casi 20 por ciento de las plantas son endémicas, no se encuentran en ningún otro lado del mundo, allí también habitan aves únicas y alberga las colonias más grandes de reproducción del lobo marino y de lobo fino de Guadalupe.

Pero desde los años 1600, cuando el ser humano llegó al sitio para cazar mamíferos marinos, especies exóticas como cabras, gatos, ratones y perros afectaron de manera importante a las especies nativas.

Desde entonces, las cabras redujeron la cobertura de bosque de cuatro mil hectáreas a 85 hectáreas en 2002, lo cual generó problemas tan graves como la erosión del suelo. Por otro lado, los gatos produjeron la extinción de al menos seis especies de aves endémicas.

La forma en que las especies invasoras estaban afectando Isla Guadalupe llevó al GECI a tomar la decisión de comenzar un programa urgente de restauración y erradicación, y haciendo los estudios adecuados y usando avanzadas técnicas de información geográfica, trampeo, cacería terrestre y cacería con helicóptero, entre 2004 y 2007 lograron erradicar de la isla alrededor de diez mil cabras ferales.

Esto permitió que plantas de especies nativas que no se habían visto en más de 100 años volvieran a crecer y tomar su lugar en la isla, entre ellas se registraron seis especies que se creían extintas.

Durante este proyecto se aprovechó también para sacar las poblaciones de perros de la isla. En conjunto con la población de pescadores, se analizó el peligro que los perros representaban para aves y mamíferos del lugar, y los pobladores accedieron a llevarse sus mascotas al continente, detalla Federico Méndez. Los pocos perros que no tenían dueño fueron reubicados en albergues y Guadalupe se convirtió en el primer caso de una isla mexicana libre de perros invasores.

Y aunque la erradicación del gato ha sido un trabajo más complejo, el grupo se ha encargado de mantener al depredador alejado de las colonias de aves, en especial de la colonia de albatros de Laysan en la parte sur de la isla. Este trabajo sigue en curso y se espera lograr la erradicación completa para el 2021.

Un trabajo en equipo

Todas las acciones que GECI realizó en Isla Guadalupe llevaban detrás una investigación base sobre el ecosistema en el que actuarían y hubo una investigación posterior de los efectos de las erradicaciones. Gracias a los estudios previos, el grupo nunca ha tenido que enfrentar el caso en que la erradicación de una especie, por ejemplo el gato, ocasione la sobrepoblación de otra invasora, como el ratón.

Otro de los puntos fuertes de GECI es la colaboración. El proyecto de Guadalupe se realizó con fondos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), pero también con el apoyo del entonces Instituto Nacional de Ecología, con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, con la Secretaría de Medio Ambiente, la Secretaría de Marina y otros organismos locales y nacionales.

“La colaboración con la Secretaría de Marina ha sido extraordinaria, de hecho, la cooperación de una asociación civil con las fuerzas armadas de México llama la atención a nivel mundial. Gracias a este vínculo y a los lazos de confianza creados, ha sido posible utilizar barcos militares de grandes capacidades para ejecutar los proyectos de restauración en las islas, además del respaldo logístico, alimentación y hospedaje. La otra alianza primordial fue la que se hizo con las comunidades locales que se involucran en la protección de sus islas”, comenta Federico Méndez.

Cada isla tiene sus características específicas y GECI debe realizar investigación ecológica, oceanográfica, incluso histórica para cada una de ellas, y trabajar de la mano con las comunidades que también son muy variadas. Por ejemplo, en Isla Tiburón habitan los Conca’ac, o en las islas de la península de California habitan cooperativas pesqueras que tienen casi 100 años pescando en el lugar y cuidando el territorio.

GECI considera que el trabajo en conjunto con las comunidades es igual de importante que el trabajo técnico de restauración y sus proyectos siempre tienen un componente de participación ciudadana, de educación ambiental y de actividades culturales con las comunidades locales.

Hoy en día, GECI tiene reconocimiento nacional e internacional como un grupo de expertos en el control de especies invasoras y en la restauración y conservación de ecosistemas insulares, con un enfoque integral e interdisciplinario. Y de haber empezado con tres personas hoy son cerca de 100 personas que trabajan de tiempo completo en el grupo. De esas cien personas, poco más de la mitad son mujeres, y varios jóvenes que empezaron en el equipo habiendo terminado su licenciatura fueron apoyados para terminar sus maestrías y doctorados, como es el caso de Federico Méndez.

El grupo seguirá trabajando con un fuerte enfoque en la restauración y motivado para reducir el problema de las especies exóticas invasoras, que ya ha ocasionado que perdamos para siempre alrededor de 20 especies únicas de las islas mexicanas, comenta Federico Méndez.

El GECI ha asumido el reto de tener todas las islas de México libres de especies invasoras y en proceso de recuperación para el año 2030, así como formar recursos humanos y generar conocimiento original a favor de la conservación de las islas y de otros ecosistemas de gran valor para México.

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Esta jardinera, además de adornar tu hogar, es un biofiltro que limpia aguas grises

Autor: Ecoosfera
Vía Ecoosfera | Octubre 7, 2017

Sabemos con mucha certeza, gracias a la creciente conciencia ambiental, que hay que cuidar el agua. Pero no se trata sólo de no desperdiciarla, el agua es un recurso que también se puede reutilizar. El secreto está en aprender a limpiarla correctamente, para que su uso sea seguro. Utilizamos agua para todo y esto representa un gasto fuerte, tanto económico, como ambiental. Si procuramos reutilizar el agua, no sólo le damos larga vida a este preciado recurso, también estamos disminuyendo el gasto de energía utilizada para hacerla llegar hasta cada casa.

En muchas ciudades, que carecen de fuentes propias de agua, esta se trae desde muy lejos, impulsándola con bombas eléctricas y esto representa altas emisiones de carbono. Además, hay diferentes tipos de aguas residuales, algunas necesitan ser tratadas en plantas muy especiales (como las aguas negras) y eso también requiere un gasto energético. Por otro lado, hay otro tipo de agua que tú puedes limpiar desde tu casa, evitando que se mezclen con las llamadas aguas negras y ayudando a ahorrar energía. El ahorro también es económico, pues si reciclas agua, utilizaras mucha menos de la que viene directamente de la corriente y eso se va a reflejar en tus gastos cotidianos.

¿Qué tipos de agua puedes limpiar?

Las aguas negras (que provienen de los escusados) no se pueden tratar desde casa de forma segura para la salud. Por otro lado, las aguas grises o aguas jabonosas son mucho más fáciles de manejar. Las aguas jabonosas son las que vienen del lavabo, fregadero, regadera, lavadora y lavadero. Además de jabones, las aguas grises sí contienen materia orgánica y bacterias, pues hemos utilizado esa agua para deshacernos de estos residuos. Vale la pena limpiarlas, porque esa materia orgánica se descompone y las bacterias se multiplican, convirtiendo las aguas grises en una variante muy similar a las aguas negras.

¿Cómo tratarla fácilmente?

Las aguas jabonosas se pueden tratar utilizando un biofiltro. Este consiste en la utilización de plantas y microorganismos para degradar la materia orgánica que contamina el agua. Los biofiltros de este tipo se pueden estructurar en forma de jardinera para que, además de cumplir su función, adorne tu casa o calle.  Sólo debes recordar que las plantas que te ayudarán a limpiar el agua tienen que poder sobrevivir a un medio pantanoso, es decir, constantemente húmedo.

El funcionamiento del biofiltro-jardinera es muy sencillo. Tienes que conectar todas tus salidas de aguas jabonosas hacia las jardineras a utilizar. El agua pasa por una “trampa de grasas” que sirve para captar toda los residuos grasos que puedan estar contaminándola. Esa misma trampa se encarga de separar los componentes sólidos más grandes, así el filtro no se tapará. A continuación, el agua llega a la jardinera, que es de un material impermeable y el relleno se divide en tres fases. La primera y tercera fase son grava volcánica, que ayudan a distribuir el agua de forma uniforme al entrar y salir. La fase intermedia es una mezcla de tierra y arena, que estará constantemente húmeda y aquí es donde se siembran las plantas de pantano. El jabón en el agua contiene nitrógeno y fósforo y las plantas lo aprovechan. Aunque, de cualquier forma, es recomendable tratar de utilizar poco cloro y detergentes biodegradables en la limpieza de casa. El agua filtrada se puede volver a aprovechar en labores domésticas, cerrando el ciclo de reutilización.

La construcción, instalación y mantenimiento del biofiltro en jardinera requiere tiempo y cuidado. Pero la inversión es valiosa en muchos sentidos. Si quieres aprender a armar el tuyo, diseñándolo para cubrir las necesidades de tu familia, puedes consultar este manual.

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