Carnavales Andinos

Carnavales Andinos

Autores: Rodrigo Villalón y Fernando Rivera
Vía Ella la Bella y Carnavales Andinos 

Proyecto fotográfico recomendado por Andrea López Tyrer, colaboradora de Chile/España para Replicación de Arttextum

 

En el extremo norte de Chile, las comunidades del sur andino se reúnen año tras año para celebrar una de las festividades más antiguas y significativas del ancestral y rico territorio andino: el Carnaval o Anata. El Carnaval Andino es fruto de las raíces precolombinas, cuyos ritos nos hablan de juego, tierra y lluvia; y de los nuevos aires traídos por los españoles, quienes nos acercaron costumbres cargadas de sátira, exceso y júbilo. Así, fundiendo de manera única ambas tradiciones, hoy se alza el Carnaval con una lógica propia y distintiva en el territorio andino chileno.

Cuarenta días antes de Semana Santa es la fecha señalada, momento en que la fiesta del Carnaval se apodera completamente de los pueblos andinos. Una semana infinita dura la celebración, periodo durante el cual la fiesta configura el tiempo y el espacio de un pueblo que se reencuentra. El Carnaval es una instancia única para la comunión de una comunidad que durante el año se encuentra disgregada y ocupada en sus quehaceres diarios. Cuando empieza Carnaval, los pueblos andinos son inundados por el juego, la challa, la música y la danza, donde los excesos y las risas son los invitados de honor.

CARNAVALES ANDINOS es el resultado de un documento fotográfico realizado desde el año 2011 al presente por el fotógrafo chileno Rodrigo Villalón y el gestor cultural Fernando Rivera en los carnavales de los Andes del Norte de Chile. Tiene como objetivo el rescate y promoción de la cultura tradicional a través de la fotografía de sus carnavales, sus paisajes y su gente.

No importa cómo, ni de qué manera; la fiesta es una expresión poderosa de una parte profunda del alma. La fiesta tanto como el llanto, la hermandad o el raciocinio, son inherentes a la condición humana y se encuentra en cualquier grupo humano de cualquier lugar de la tierra o momento de la historia. Da la impresión de que no podemos llegar a ser individuos sin experimentar al menos una vez en la vida la alegría colectiva.

En el lugar más árido del mundo, donde los Andes quiebran la rectilínea conformación con la que avanzan desde el sur, las sociedades de los valles que atraviesan el desierto, supieron otorgarle una pausa al tiempo para conectarse con esa parte festiva del espíritu humano. Herederas de grandes civilizaciones, celebran la vida, la fecundidad y la resurrección en un Carnaval que mezcla lo propio y lo incorporado de manera sincrética.

Estos hombres y mujeres, herederos de las grandes civilizaciones sudamericanas, le otorgaron características particulares al carnaval. En él conjugaron rasgos constituyentes de la identidad originaria de esta parte de América Latina con elementos de la tradición Cristiana en una relación sincrética. La fiesta nos remite a la vida y a la fecundidad, a la abundancia, a la tierra. A los dioses.

En este contexto opera la fotografía de Rodrigo Villalón, lejos de los grandes paradigmas de la fotografía moderna como lo nuevo, lo espectacular y la otroredad, insistiendo en la carga tanto histórica como simbólica de la fotografía. A través del blanco y negro nos trae de vuelta el eterno ejercicio de mirar en el papel un momento fotografiado, podemos decir que al mirar estas imágenes las luces y sombras nos conectan de manera mas viva con el objeto capturado, paradójicamente el color pareciera ser un distractor, un ornamento superfluo de una imagen que se sustenta de manera efectiva en el blanco y negro.

Las imágenes vienen a registrar la rica tradición cultural andina: un Patrimonio que se hace visible con fuerza durante el Carnaval y cuya constancia se hace urgente.

El trabajo de Villalón es una actitud, una posibilidad. Es el tiempo suspendido de la fotografía capturando el tiempo suspendido del Carnaval. Una doble suspensión que, como el Carnaval, diluye la tensión entre lo racional y lo fantástico.

Imágenes: Carnavales Andinos

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Creemos en tu trabajo y opinión, por eso lo difundimos con créditos; si no estás de acuerdo, por favor contáctanos.


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Antonio Vivaldi The Four Seasons. Summer–“STORM”(III part) B&B project (bandura and button accordion)

Antonio Vivaldi The Four Seasons. Summer–“STORM”(III part) B&B project (bandura and button accordion)

Author: B&B project
Via YouTube | April 13, 2016

Video recommended by Andrea López Tyrer from Chile/Spain, collaborator of Arttextum’s Replicación

 

The Four Seasons (Italian: Le quattro stagioni) is a group of four violin concerti by Italian composer Antonio Vivaldi, each of which gives a musical expression to a season of the year. They were written about 1723 and were published in 1725 in Amsterdam, together with eight additional violin concerti, as Il cimento dell’armonia e dell’inventione (“The Contest Between Harmony and Invention”).

The Four Seasons is the best known of Vivaldi’s works. Unusually for the time, Vivaldi published the concerti with accompanying poems (possibly written by Vivaldi himself) that elucidated what it was about those seasons that his music was intended to evoke. It provides one of the earliest and most-detailed examples of what was later called program music—music with a narrative element.

Vivaldi took great pains to relate his music to the texts of the poems, translating the poetic lines themselves directly into the music on the page. In the middle section of the Spring concerto, where the goatherd sleeps, his barking dog can be marked in the viola section. Other natural occurrences are similarly evoked. Vivaldi separated each concerto into three movements, fast-slow-fast, and likewise each linked sonnet into three sections.

B&B project – Ukrainian musicians who popularizing national instruments – bayan and bandura. On YouTube this music group gathered about 3 million views. Experiments with music, modern style, quality performance it is the basic direction of the musicians.

We believe in your work, that's why we share it with original links; if you disagree, please contact us.


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La educación que tenemos roba a los jóvenes la conciencia, el tiempo y la vida

Autor: Alberto D. Fraile Oliver
Vía Web Islam | Febrero 28, 2011

 

Cuando uno escucha a este psiquiatra chileno de 75 años da la sensación de estar frente al Jean-Jacques Rousseau de nuestro tiempo.

Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formó parte del equipo del Instituto Esalen en California. Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen.

Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.

Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?

-La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.

La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.

El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.

¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?

-La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mi me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.

¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?

-Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.

La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.

Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.

A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?

-Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.

Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia.
La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.

La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?

-Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.

Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.

-Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora.

Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.

La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.

¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas?

-Yo diría que cada vez más, aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos.

Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte?

-En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora.

A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria.

Creemos en tu trabajo y opinión, por eso lo difundimos con créditos; si no estás de acuerdo, por favor contáctanos.


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