Un libro de colorear que homenajea la belleza natural de la proporción áurea

Un libro de colorear que homenajea la belleza natural de la proporción áurea

Autor: mymodernmet
Vía Cultura Inquieta | Abril 23, 2016

Artículo recomendado por Karla Castillo, colaboradora de México para Replicación de Arttextum

 

Las ilustraciones de Proporción Áurea dibujadas a mano por Rafael Araujo son una hermosa fusión del arte con la ciencia. Durante los últimos 40 años, el arquitecto e ilustrador venezolano ha estado perfeccionando sus sorprendentes dibujos, todos conectados por ese hilo conductor.

Armado de lápiz, compás, regla, transportador de ángulos y nada más, crea dibujos que representan la brillantez matemática del mundo natural y recientemente ha comenzado a recopilar versiones de sus mejores trabajos en un libro de colorear para adultos que busca el reencuentro de los seres humanos con la naturaleza.

Las ilustraciones de Araujo giran en torno a los inteligentes patrones de crecimiento gobernados por la Proporción Áurea. Este número especial, comúnmente anotado con la letra griega Phi (φ), es igual a 1,618 y se puede observar en todo tipo de espirales naturales, secuencias y proporciones.

“Phyllotaxis” es como se denomina  la tendencia de las cosas orgánicas a crecer en patrones en espiral y este patrón numérico se repite tan a menudo en la naturaleza que algunos investigadores lo han considerado una norma universal de perfección de estructuras, formas y proporciones.

Desde conchas de mar, hojas, cristales, e incluso alas de mariposa, podemos rastrear el número Phi a lo largo de nuestro entorno, una y otra vez.

Aplicar la Proporción Áurea a sus dibujos y dejar las líneas de construcción en las imágenes finales, permite a Araujo crear diseños que claramente gravitan alrededor de este marco matemático. Cada composición es cuidadosamente detallada y puede llevar hasta 100 horas al artista completar una sola de ellas.

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Four Charles Bukowski Poems Animated

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Author: 
Via Open Culture | May 5, 2014

Article and videos recommended by Karla Castillo from Mexico, collaborator of Arttextum’s Replicación

The poetry of Charles Bukowski deeply inspires many of its readers. Sometimes it just inspires them to lead the dissolute lifestyle they think they see glorified in it, but other times it leads them to create something compelling of their own. The quality and variety of the Bukowski-inspired animation now available on the internet, for instance, has certainly surprised me.

At the top of the post, we have Jonathan Hodgson’s adaptation of “The Man with the Beautiful Eyes,” which puts vivid, colorful imagery to Bukowski’s late poem that draws from his childhood memories of a mysterious, untamed young man in a run-down house whose very existence reminded him “that nobody wanted anybody to be strong and beautiful like that, that others would never allow it.” Below, you can watch Monika Umba’s even more unconventional animation of “Bluebird“:

Without any words spoken on the soundtrack and only the title seen onscreen — a challenging creative restriction for a poetry-based short — Umba depicts the narrator’s “bluebird in my heart that wants to get out.” But the narrator, “too tough for him,” beats back the bluebird’s escape with whiskey, cigarettes, and a policy of only letting him roam “at night sometimes, when everybody’s asleep.”

You’ll find Bradley Bell’s interpretation of “The Laughing Heart,” a poem that advises its readers not to let their lives “be clubbed into dank submission,” to “be on the watch,” for “there are ways out.” “You can’t beat death,” Bukowski writes, “but you can beat death in life, sometimes.” In Bell’s short, these words come from the mouth of the also famously dissolution-chronicling singer-songwriter Tom Waits, certainly Bukowski’s most suitable living reader (and one who, all told, comes second only to the man himself). Only fitting that one inspiring creator delivers the work of another — in the sort of labor of enthusiasm that, too, will inspire its audience to create.

At the bottom the post, you will find “Roll the Dice,” an animation suggested by one of our readers, Mark.

You can find readings of Bukowski poems in the poetry section of our collection of Free Audio Books.

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19 artistas que expanden los límites del bordado

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Autor: Cultura Inquieta
Vía Diseño | Noviembre 20, 2016

Artículo recomendado por Karla Castillo, colaboradora de México para Replicación de Arttextum

 

El arte del bordado ha existido a través del tiempo, datando del siglo V antes de Cristo. A pesar de sus siglos de antigüedad, este inmemorial oficio ha sido renovado continuamente por visionarios artistas que amplían las fronteras de su propósito y sus límites. Desde retratos hiperrealistas bordados a prendas de punto para coches, los creativos han llevado este campo a lugares nuevos y emocionantes con sus obras de arte.

Aquí podemos ver algunos de nuestros artistas favoritos que han llevado el arte del bordado al siguiente nivel.

#1 Ana Teresa Barboza (en imagen)
#2 Severija Inčirauskaitė-Kriaunevičienė
#3 Art of Silk
#4 Meredith Woulnough
#5 Lisa Smirnova
#6 Danielle Clough
#7 Jose Romussi
#8 Teresa Lim
#9 Izziyana Suhaimi
#10 Debbie Smyth
#11 Cayce Zavaglia
#12 Kirsty Whitlock
#13 Matthew Cox
#14 Anastassia Elias
#15 Linda Gass
#16 Urban X Stitch
#17 Fabulous Cat
#18 İrem Yazıcı
#19 Olek

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Silencio y sueño: Las dos necesidades de la mente que se han vuelto lujos

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Autor: Alejandro Martínez Gallardo
Vía PijamaSurf -Altercultura | Julio 23, 2016

Artículo recomendado por Karla Castillo, colaboradora de México para Replicación de Arttextum

 

EL SUEÑO Y EL SILENCIO SE HAN VUELTO PRODUCTOS DE LUJO, SIENDO NECESIDADES DE LA MENTE Y EL ALMA, LO CUAL NOS DICE MUCHO DE LA ÉPOCA EN LA QUE VIVIMOS

Vivimos en un mundo donde lujos, caprichos y fantasías son transformados en necesidades por la maquinaria mediática-económica. Creemos que necesitamos el nuevo iPhone, el cuerpo de una modelo de Victoria’s Secret o la vida estereotípicamente feliz de una familia moderna. Mientras esto sucede cosas que realmente sí son necesarias, como el silencio y el sueño, se convierten en carísimos lujos que sólo algunos pueden pagar o que sólo algunos tienen la estabilidad mental necesaria para recordar su importancia, inmersos en el frenesí de estímulos y estrés de la realidad actual.

La confusión en la que estamos envueltos puede apreciarse por el hecho de que hasta hace algunos años dormir poco era considerado un signo de éxito y admiración, ya que significaba que una persona estaba muy ocupada, era importante y estaba mayormente transformando su tiempo en dinero. Esto todavía puede apreciarse en ciertos ambientes urbanos competitivos, como en Tokio, donde se practica el extraño fenómeno del inemuri, dormir en el trabajo como símbolo de que la persona está entregada a su labor y está permanentemente disponible, por lo cual amerita mayor responsabilidad, promoción y salario.

En los últimos años estudios científicos han mostrado que prácticamente no hay nada tan dañino para la salud en general como consistentemente descuidar nuestro tiempo de sueño. Dormir mal –y esto significa cantidad de horas pero sobre todo calidad, lo cual tiene que ver con el silencio– es casi equivalente a asegurarse que estamos apilando un fardo de enfermedades, estrés, mal humor y bajo desempeño. Puede que algunos sean más resistentes que otros, pero si una persona simplemente no le da mucha importancia a su sueño, esto acabará costándole muy caro en términos de salud. En esto observamos una tendencia en la que se prioriza el dinero sobre la salud, se cree que el dinero puede resolverlo todo y se legitima entonces dormir poco –o en realidad cualquier actividad– para ganar más dinero (el cual puede redimir cualquier cosa).

Vivimos en un mundo que se rige por la economía, una economía de crecimiento infinito en la que lo fundamental es generar más ingresos pero no necesariamente generar más prosperidad, como claramente ha mostrado Douglas Rushkoff en su más reciente libro. En el afán de generar más ganancias, hemos atiborrado nuestros espacios de objetos ruidosos, de tecnología que perturba los ciclos naturales y de un imperativo moral de ser productivos. Nuestra visión económica de la realidad opera de manera predatorial, en todos lados buscando extraer valor –aunque esto signifique explotar y saquear la naturaleza– para seguir presentando resultados de crecimiento. Esto ha llevado a que el sistema incluso haya convertido el dormir en un producto de lujo, habiendo antes orillado a los ciudadanos a llevar una vida de estrés y alta presión, en general poco conducente del sueño, en el intento de perseguir el otro sueño: el sueño del éxito, el sueño aspiracional de tener más cosas, el sueño americano, etc. En estos casos de dinámicas todos pierden, el único que gana es el sistema capitalista y las grandes corporaciones que son entidades abstractas, cada vez más parecidas a algoritmos que operan más allá del control humano.

Dormir bien se ha convertido en un lujo y no se han tardado diferentes empresas y personalidades en capitalizarlo. La fundadora del Huffington Post, Arianna Huffington, ha embanderado la importancia de obtener las 8 horas diarias –lo que el médico ordenó– y ha publicado The Sleep Revolution, un nuevo libro sobre este tema. El Huffington Post predice que los salones de siesta serán tan comunes como las salas de conferencias en las oficinas corporativas.

The Guardian detecta que empieza a haber un boom de productos y servicios relacionados al sueño y a su optimización; Un lugar como YeloSpa está cobrando a los ajetreados ciudadanos de las grandes urbes 1 dólar por minuto de sueño; existen nuevos “retiros de sueño”, donde se pueden pagar hasta mil dólares por un par de días de terapia; nuevas innovaciones en el mercado de los colchones y camas en lo que se empieza a llamar “performance bedding”, tecnología del descanso orientada a mejorar el performance de los individuos, así como también salones de sueño como antes salones de belleza (y es que el sueño se transforma también en coeficiente de belleza)

A la par se han generado numerosas aplicaciones y gadgets, como máscaras para dormir que monitorean ondas cerebrales y estados REM, y cuyo fin es hackear el sueño ideal para presentar una ventaja competitiva al ejecutivo moderno. Todo esto está siendo vendido sobre todo bajo la rúbrica de que el sueño tiene una función esencial: mejora tu desempeño y aumenta tu producción. Así tenemos un círculo o negocio completo.

Evidentemente pocas personas pueden pagar spas para dormir, o wearable tech de 200 dólares para mejorar su sueño y no todos tienen nueve asistentes como Arianna Huffington, para así poderse consagrarse a los brazos reparadores de Morfeo… y sin embargo, pocas cosas realmente son más importantes que dormir bien.

Dormir se ha convertido en un símbolo de estatus: dormir como un bebé… o dormir como una mujer blanca de perfil socieconómico A- o A+. Estudios muestran que los pobres duermen peor que los demás y que las personas que mejor duermen –al menos en Estados Unidos– son las mujeres blancas de clase alta. Dormir bien no se trata solamente de tener tiempo para dormir, es también necesario estar en el espacio adecuado –por ejemplo, un barrio donde no haya mucho ruido– e incluso tener el cuerpo y la mente adecuada: una persona sometida a alto estrés, enferma o con distintos achaques difícilmente podrá dormir bien. Cuando esto falla, es necesario tener la capacidad de abstraerse, de relajarse y hacer silencio. ¿Pero quién tiene tiempo para mantener una disciplina meditativa que le permita silenciar el ruido del mundo y paliar la altisonante locura colectiva, así como también silenciar sus propios pensamientos interpenetrados por las cuitas mundanas? Esto, nos dirían las personas que duermen 5 o 6 horas diarias para trabajar más y poder ahorrar para comprarse un mejor automóvil, es un lujo.

La calidad del sueño, ese intangible en el reino de la cantidad, está relacionada con el silencio, lo cual también se ha convertido en un producto de lujo, reservado para los ricos o para aquellos dispuestos a abandonar las ciudades y las sociedades modernas, eligiendo una vida modesta, aislada y tranquila si bien teniendo que sortear las incomodidades de habitar lejos del gran supermercado o el gran centro comercial que es la urbe.

Al igual que el sueño, el silencio también está siendo pasado por un branding y toda una campaña de producto de lujo. Finlandia, por ejemplo, ha centrado su campaña para atraer turistas en promoverse como un lugar donde el silencio sigue existiendo. Sabemos que vivir en lugares ruidosos se correlaciona con todo tipo de enfermedades, dese alta presión arterial a mayor propensión a la esquizofrenia y otras enfermedades mentales. Por otro lado, estudios recientes muestran que el silencio promueve la generación de nuevas células del cerebro o neurogénesis.

El silencio es importante también para las personas que tienen un interés en crecer –pero ya no económicamente sino espiritualmente. Un estado de silencio, paz y relajación, son los requisitos para el funcionamiento correcto de la mente y la percepción precisa de la realidad, según filosofías como el budismo. El estado natural de la mente emerge cuando se logra cultivar el silencio –sorprendentemente la naturaleza de la mente no es la agitación, la aceleración o la excitación, es una amplitud más cercana a la vacuidad. El silencio en este sentido es lo que nos permite sentir esta vacuidad de las cosas que es descrita también como radiante y como infinita potencialidad. Paradójicamente, al ciudadano moderno la vacuidad le produce horror y estrés y rápidamente busca llenar el espacio de objetos y el silencio de ruido.

El místico Valentin Tomberg escribe en sus Meditaciones sobre los arcanos del tarot que el silencio es el punto de partida para todo camino espiritual y por ello está asociado con la carta del mago, la cual simboliza “una concentración sin esfuerzo”, la cual sólo es posible una vez establecido un silencio interno.

La concentración sin esfuerzo –es decir, ese lugar en el que no hay nada que suprimir y en donde la contemplación se vuelve tan natural como la respiración y el latido del corazón– es el estado de conciencia (i.e., pensamiento, imaginación, sensación y voluntad) de calma perfecta, acompañada de la completa relajación de los nervios y los músculos del cuerpo. Es el profundo silencio de los deseos, las preocupaciones, de la imaginación, de la memoria y el pensamiento discursivo. Uno podría decir que todo el ser se vuelve como la superficie quieta del agua, reflejando la inmensa presencia del cielo estrellado y su armonía inefable. […]

Con el tiempo, el silencio o la concentración sin esfuerzo se vuelve un elemento fundamental siempre presente en la vida del alma… Esta “zona de silencio”, una vez establecida, es un manantial del cual uno puede tomar tanto para el trabajo como para el descanso. Entonces tendrás no sólo concentración sin esfuerzo, también actividad sin esfuerzo.

El silencio interno nos permite no sólo dormir mejor sino también soñar mejor e iniciar experimentos controlados en el mundo onírico. Creemos que las 8 horas que dormimos, la tercera parte de la existencia, son un desperdicio. Pero además de que cumplen con una importante función de restauración de la energía, aprendizaje y regeneración celular, sólo pensamos esto porque no recordamos nuestros sueños o no hacemos nada interesante ahí. Pero son numerosas las tradiciones que han practicado algún tipo de yoga de los sueños y han considerado el tiempo del sueño como un mismo contínumm, no algo dividido de la vigilia. La clave en este sentido parece ser también el silencio; al haber calmado los pensamientos y ruminaciones del acontecer diario, se hace más fácil entrar al sueño en un estado de calma lúcida, de observación y de integración de la experiencia (ya no se divide nuestra vida como si todas las noches bebiéramos del río Leteo). Esto se traduce en una mayor recordación –al no tener nuestra atención cautiva en un fenómeno obsesivo– y a veces en la posibilidad de entrar en un estado lúcido en el que reconocemos que estamos soñando y que las experiencias oníricas son generadas por nuestra mente (una comprensión que podría ser llevada también a la vigilia).

El silencio es el estado fundacional que nos permite observar los fenómenos sin identificarnos con ellos y sin olvidarnos de lo que está sucediendo en el presente, aquí y ahora. En buena medida esto es así porque entrar en silencio es similar a crear una receptividad, un espacio y una apertura en la cual caben todas las cosas y desde la cual uno no colapsa sobre un fenómeno en particular; en el silencio no existen los ruidos externos o internos (pensamientos) que capturan nuestra atención y la llevan de excursión a la distracción de nuestros conceptos y recuerdos o temores. Desde esta “zona del silencio” puede emerger la profundidad de la mente y del tiempo. En este sentido el silencio nos coloca en el estado original, en la quietud que paradójicamente nos integra con el flujo perpetuo de las cosas, ante el vacío que es la inagotable fuente creativa. El Maestro Wáng Xiāngzhāi (王芗斋) dijo: “Moverse poco es mejor que moverse mucho; no moverse es mejor que moverse poco; moverse estando inmóvil es el movimiento de la creación”.

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The Woman Who Has Transformed English National Ballet

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Author: Roslyn Sulcas
Via The New York Times | November 18, 2016

Article recommended by Karla Castillo from Mexico, collaborator of Arttextum’s Replicación

 

LONDON — Artistic director, star ballerina, lobbyist, wrangler, psychologist, spokeswoman. Tamara Rojo, the artistic director of English National Ballet, is one busy woman.

Ms. Rojo, 42, a Spanish-born former Royal Ballet principal dancer, has been in her current job for four years, and she has made a startling difference to English National Ballet — a London touring company of 67 dancers that has no home theater and has struggled for a long time to establish its identity in the shadow of the Royal. On Tuesday, her company began a sold-out run of Akram Khan’s critically praised “Giselle” at Sadler’s Wells. Ms. Rojo commissioned the piece last year, part of her risk-taking approach.

She is also the company’s marquee ballerina (along with a fellow Royal Ballet alum, Alina Cojocaru), somehow managing to keep up her technical form and artistry while acting as a one-woman visionary, manager, cheerleader and glamorous high-profile ad for her organization.

Does she sleep? “As a dancer, you learn focus,” Ms. Rojo said.

Looking pale and slightly drawn, Ms. Rojo, even so, appeared full of energy in an interview earlier this month at the company’s headquarters near Royal Albert Hall. Every day, she said, involves a juggling act between dancing and directorial duties, with her attention constantly pulled among the needs of her dancers, administrative meetings and performing.

There are few female ballet company directors, but Ms. Rojo knew it was a job she wanted. “You can have a much wider impact on society as a director, than a dancer,” she said. “I think ballet can be so much more ambitious, do so much more, than it does now.” Since succeeding Wayne Eagling in 2012, she has worked that ambition, commissioning works from three relatively unknown female choreographers, and a war-themed program from Mr. Khan, Liam Scarlett and Russell Maliphant. She has also programmed challenging works by William Forsythe and Pina Bausch.

And last year, she formed an association with Sadler’s Wells that has given English National Ballet a London base to showcase its contemporary work. That is “the kind of risk-taking that a touring ballet company can’t otherwise do in this climate,” Debra Craine, the chief dance critic for The London Times, said in an email, referring to Britain’s recent cuts in arts financing.

Ms. Rojo has a narrow path to walk between popular appeal and artistic innovation. English National Ballet (called London Festival Ballet until 1989) was founded in 1950 by the British ballet stars Alicia Markova and Anton Dolin with the aim of taking ballet to the provinces. The troupe still has a touring obligation, and with subsidies at a much lower level than those of Royal Ballet, it depends on box-office certainties like “Swan Lake,” “Sleeping Beauty” and an annual “Nutcracker.” (The company’s annual budget is about $19 million, with $7.5 million coming from Arts Council England, a government body.)

“I’ve seen so many directors come through E.N.B. over the years — some of them with visionary ideas,” Judith Mackrell, a dance critic for The Guardian, said in an email. “All were defeated by cautiousness of the board and by the company’s remit from Arts Council England to deliver ballet to the regions.”

Ms. Rojo, who danced with English National Ballet for three years before joining Royal Ballet in 2000, doesn’t mean to lose. “I actually saw advantages in most of the things people thought of as problems,” she said. “Touring means you can really build young artists by giving them proper time onstage. And the beauty of rivaling the Royal is that we can really create an identity of our own. How should we look at the classical repertory and perform it today?”

Ballet has been her passion since she was 5, Ms. Rojo said, when she first glimpsed a class (“it was a revelation”) after school in Madrid, where she grew up. Her parents were not well off and made sacrifices to send her to an excellent ballet school, run by Victor Ullate, whose company she joined at 16. After winning the Paris International Dance Competition in 1994, she left Madrid to join Scottish National Ballet, where she spent just six months before being approached by Derek Deane, then the director of English National Ballet.

She didn’t think about directing a company, she said, until Spain’s government approached her in 2006, when she was with Royal Ballet. “The president wanted something like an English National Ballet for Spain, a touring company, and he wanted to know what it would cost, what infrastructure would it need, would I take on?” Ms. Rojo said. “I felt it was too early for me, but I began to do the research, and I realized that I wanted to know as much as possible about how to run a company.” (The Spanish government did not go ahead with the project.)

Ms. Rojo later participated in training for future artistic directors, shadowing Karen Kain at the National Ballet of Canada. When the Royal Ballet directorship opened in 2011, she was a front-runner, although the job ultimately went to Kevin O’Hare. Ms. Rojo said she was relieved. “A few years later, this position became available,” she said, “and I knew what I could achieve here.”

Ms. Rojo is a leader, said Alistair Spalding, the artistic director of Sadler’s Wells. “She is out there, looking for ideas, making things happen, looking for connections, a brilliant networker,” he said. “Despite the financial restrictions, she has been able to be more fleet of foot than she would have been at the Royal. The challenges for her are to raise enough money, and keep audience numbers up.”

Ms. Rojo’s big challenge will be raising money for the company’s planned 2018 move from its current cramped location to new headquarters it will share with English National Ballet School in Canning Town, East London. It will cost about $30 million, she said. As well as doubling studio capacity, the new building will have a production studio with a stage and full lighting and sound capability. (The stage is big enough for run-throughs, but the theater has a capacity of just 170.)

“Today, a ballet company will invest on average 1.8 million pounds” — $2.25 million — “on a new production, then give themselves two days onstage because it’s just too expensive,” Ms. Rojo said. “Compare that, again, with theater and its weeks of previews. But it’s the same audience. Right now, we are asking them to somehow bear with us, and I don’t want that. I want you to be moved and impressed and intrigued and overwhelmed. I want audiences to have the highest expectations.”

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El Gato y la Espiritualidad

El Gato y la Espiritualidad

Autor: Evolución
Vía Evolución Consciente | Diciembre 6, 2015

Artículo recomendado por Karla Castillo, colaboradora de México para Replicación de Arttextum

 

Quien no se relaciona bien con su propio inconsciente, no soporta al gato. Él surge entonces como una amenaza porque representa esa relación precaria del hombre con su mismo misterio. El gato no se relaciona con la apariencia del hombre. Él ve mucho más allá, ve por dentro y por el revés.

Se relaciona con la esencia. Si la demostración de cariño es falsa, de miedo, o sustituye inaceptables (pero existentes) impulsos secretos de agresión, el gato lo sabe. Y se defiende de la caricia. La relación de él es con aquello que está oculto y tan bien guardado, que ni nosotros queremos, sabemos o tampoco podemos ver. Por eso, cuando surge en él un acto de entrega, de treparse a la falda o alguna manifestación de afecto, es algo realmente verdadero que no puede ser dejado de lado. Es un gesto de confianza que honra a quien lo recibe, pues significa un juicio. El hombre no sabe “sentir” al gato, pero el gato sabe sentir al hombre…

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Si hay alguna falta de armonía real o latente, el gato la siente. Si hay soledad, él sabe y suaviza la situación como puede, pues él enfrenta su propia soledad de manera mucho más valiente que nosotros. No se manifiesta, no reclama. Solamente se aleja. Quien no sabe “leer” piensa que “él no está allí”.

Presente o ausente, él enseña y manifiesta algo. Cerca o lejos, mirando o fingiendo no ver, él está comunicando códigos que no siempre (o casi nunca) sabemos traducir. El gato ve más, ve dentro y más allá de nosotros. Se relaciona con los fluidos, auras, fantasmas amigos y opresores.

El gato es médium, brujo, alquimista y parapsicólogo. Es una oportunidad de meditación permanente a nuestro lado, a enseñar la paciencia, atención, silencio y misterio. El gato es un monje silencioso, meditativo y sabio para contestar las preguntas dudosas, aguardando a que, en nuestra eterna búsqueda, encontremos el camino, en vez de enseñarlo ya preparado, conocido y trillado.

El gato contesta siempre con una nueva incógnita, encaminándonos a la permanente investigación de lo real, de la búsqueda incesante de la seguridad de que cada segundo contiene la posibilidad de creatividad y de nuevas relaciones infinitas entre las cosas.

El gato es una lección diaria de afecto verdadero y fiel. Sus manifestaciones son íntimas y profundas. Exige dedicación, entrega y atención. Las personas descuidadas no son del agrado de los gatos. Personas chillonas le irritan. Todo lo que necesite promoción o explicación requiere afirmación.

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Vive de la verdad y no se ilusiona con las apariencias. Nadie en la naturaleza ha aprendido a bastarse (hasta en la higiene) a sí mismo, como el gato. Ejemplo de sueño y musculación, el gato nos enseña todas las posiciones de respiración yoga. Enseña a dormir con entrega total y nos muestra la solución de recuperación en el Cosmos. Enseña a esperezarse con el masaje más completo de todos los músculos, preparándolos para una acción inmediata. Si los preparadores físicos aprendiesen el calentamiento que hace el gato, los jugadores de la banca no llevarían tanto tiempo (15 minutos) ejercitándose para entrar al campo.

El gato sale del sueño para el máximo de acción, tensión y elasticidad en un segundo. Conoce el desempeño preciso y milimétrico de cada parte de su cuerpo al cual ama y preserva como un templo. Ejemplo de salud y sensualidad, de relaciones amorosas con dedicación integral de varios días, ejemplo de organización familiar y definición del espacio propio y territorio personal, ministra lecciones de anatomía, equilibrio y desempeño muscular. Ejemplo de salto, de silencio, de descanso… de introversión, de contacto con el misterio, con lo oscuro, con la sombra. Ejemplo de religiosidad sin iconos… lecciones de alimentación y “fitness”, de buen gusto y sentido de oportunidad. Ejemplo de vida, en fin, la vida mas completa, diaria, silenciosa, educada, sin cobranzas, sin vehemencias, sin exigencias.

“El gato es una oportunidad de interiorización y sabiduría, hecha por el misterio a la disposición del hombre”. El gato es un animal que tiene mucho cuarzo en la glándula pineal y por lo tanto es un transmutador de energía y útil para la cura, pues capta la energía mala del ambiente y la transforma en saludable.

– Normalmente, donde él se acuesta con frecuencia es una señal de que la energía no está buena – en el caso de que el animal se arrime a alguna parte de nuestro cuerpo de manera insistente, es una señal de que aquel órgano o miembro está enfermo, o cerca de enfermarse pues él ya percibió la mala energía en determinado órgano y entonces el opta por elegir esa parte de cuerpo para limpiar lo que existe allí.

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Observe que, de la misma manera que el gato se acuesta en determinado lugar, él salta de repente pues siente que ya limpió la mala energía del lugar y no necesita estar más allí. El amor del gato por su dueño es de desapego pues, mientras lo necesita él está cerca y cuando no, él se aleja.

En el Egipto de los faraones, el gato era adorado en la figura de la diosa Bastet, representada comúnmente con el cuerpo de una mujer y cabeza de gata. Esta bella diosa era el símbolo de la luz, del calor y de la energía. Era también el símbolo de la luna y se creía que tenía el poder de fertilizar la tierra y los hombres, curar enfermedades y conducir el alma de los muertos. En aquella época, los gatos eran considerados guardianes del otro mundo y eran comunes en muchos amuletos.

“El gato inmortal existe en algún mundo intermediario entre la vida y la muerte, observando y esperando, pasivamente, hasta el momento en que el espíritu humano se vuelve libre. Entonces y solamente así, él irá a liderar el alma hasta su reposo final”.

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