El cerebro humano opera hasta en 11 dimensiones, según nuevo descubrimiento

Autor: Pijama surf
Vía PijamaSurf | Junio 13, 2017

Estudio detecta estructuras multidimensionales en el cerebro humano, en un descubrimiento que podría ser revolucionario

El cerebro humano ha sido descrito como el sistema más complejo del universo por algunos científicos, y aunque no podemos estar seguros si esto es una visión antropomórfica de la realidad, lo cierto es que sigue sorprendiéndonos. Una nueva investigación se ha volado la barda en este sentido.Un equipo de científicos liderados por Henry Markram ha descubierto que el cerebro opera hasta en 11 diferentes dimensiones, creando estructuras multidimensionales “que nunca habíamos imaginado”.

El equipo de investigadores, que se encuentra estudiando el cerebro en el afán de replicar un cerebro funcional (el programa Blue Brain), utilizó un avanzado modelo matemático para develar la arquitectura oculta del cerebro, que se hace patente cuando se procesa información. Esto se conoce como topología algebraica, y es descrita como una combinación de un microscopio con un telescopio. “La topología algebraica es como un telescopio y un microscopio al mismo tiempo, puede ampliar las redes para encontrar estructuras ocultas –los árboles en el bosque– y ver los espacios vacíos –los claros– todo al mismo tiempo”, dijo uno de los autores del estudio.

El equipo descubrió que el cerebro forma grupos de neuronas que llaman camarillas (cliques, en inglés). Dentro de estos grupos, cada neurona conecta con todas las demás y produce un objeto geométrico; entre mayor cantidad de neuronas, aumentan las dimensiones. Se llegaron a observar hasta 11 diferentes dimensiones, a las cuales han llamado cavidades; éstas son una especie de agujeros hiperdimensionales que emergen para procesar la información y luego desaparecen. Estas cavidades surgen como la geometría del procesamiento de información. Al visualizar esto, el equipo describe así lo observado:

Es como si el cerebro reaccionara a un estímulo construyendo y luego arrasando una torre de bloques multidimensionales, comenzando con barras (1D), luego tablas (2D), luego cubos (3D), y luego geometrías más complejas con 4D, 5D, etc. La progresión de la actividad a través del cerebro se asemeja a un castillo de arena multidimensional que se materializa fuera de la arena y luego se desintegra.

De acuerdo con Markram, esto podría explicar por qué el cerebro es tan difícil de entender: las matemáticas que usamos no pueden detectar estructuras multdimensionales.

Esto difícilmente podría sonar más como ciencia ficción. Pero aún hay más. Existen decenas de millones de estos objetos en sólo una pizca del cerebro, que llegan hasta siete dimensiones, y en casos menos frecuentes, estructuras que se elevan a 11 dimensiones. Así, para aquellos que están buscando otras dimensiones: que busquen dentro de sí mismos.

 

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Imagen de portada: Reaktor

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The Night (Fan Animated)

The Night (Fan Animated)

By: Daria Cohen
Via Youtube | May 20, 2015

Video recommended by Fernanda Xanat López Ortega from Mexico, collaborator of Arttextum’s Replicación

 

The day is the wife whom I elude
The one to whom I should be right
Although forewarned by peers and kin
I always get into the night
Mother always warned me such
Being a nocturnal soul
Besides just being simply strange
Spawns from some illness of the mind
the night, she calls me
She calls me, she calls me
She calls me, she calls me
She sways in her velvet dress
And pulls me towards her in the dark
While the others rest
heed the call the time has come
For all you children of the night
Gather ‘round like suckling dogs
Mothers come she is the night
Come with me to the other side
Make the girl in black your bride
the night, she calls me
She calls me, she calls me
She calls me, she calls me
She sways in her velvet dress
And pulls me towards her in the dark
While the others rest
it just seems very strange to me
Not her quiet lonely streets
And draped in all her mystery
Could be so sweet and comforting
the night, she calls me
She calls me, she calls me
She calls me, she calls me
She sways in her velvet dress
And pulls me towards her in the dark
While the others rest

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Why you should define your fears instead of your goals | Tim Ferriss

By: TED
Via Youtube | July 14, 2017

The hard choices — what we most fear doing, asking, saying — are very often exactly what we need to do. How can we overcome self-paralysis and take action? Tim Ferriss encourages us to fully envision and write down our fears in detail, in a simple but powerful exercise he calls “fear-setting.” Learn more about how this practice can help you thrive in high-stress environments and separate what you can control from what you cannot.

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¿Por qué leer a Nietzsche como un filósofo pesimista cuando enseña sobre todo a amar la vida?

 

Autor: Pijama Surf
Vía Pijama Surf | Enero 1, 2016

En medio de las lecturas e interpretaciones que ha tenido a lo largo de la historia, la obra de Nietzsche guarda un intenso llamado para amar la propia existencia en todas sus aristas posibles.

Usualmente, en la historia de las ideas es común que autor y obra se confundan, que la biografía se inmiscuya en la impresión que podemos tener del trabajo realizado y entonces tengamos también una idea equivocada de ambos, vida y corpus.

Entre los varios ejemplos que podrían citarse al respecto, quizá uno de los más conocidos y asequibles para varios sea el de Friedrich Nietzsche, filósofo a quien encontramos bajo diversos avatares a lo largo de la historia según la lectura que se dio a su legado. Así, por ejemplo, lo mismo lo hallamos como un melómano entusiasta que como un implacable detractor de la Imúsica, como una suerte de ideólogo avant la lettre del régimen nazi, como heredero del pesimismo de Schopenhauer y también como el nihilista absoluto que, por eso mismo, inspiró en parte la idea del absurdo de la existencia de Camus, etcétera.

Como se ve, la obra de Nietzsche ha admitido varias lecturas, muchas de ellas cercanas al denominador común de la exaltación del sufrimiento y el dolor como constantes de esta vida y, por otro lado, la voluntad de poder como antídoto contra dicha regla, conceptos que de suyo poseen una carga negativa contra la cual es difícil ir durante un primer acercamiento. ¿Quién quiere aceptar que la existencia es esencialmente dolorosa? ¿Quién podría tomar de buen modo a un sujeto que sólo en el ejercicio del poder ha encontrado la forma de sobreponerse a ese destino? ¿No suenan ambas cosas un tanto radicales, en el extremo del pesar o en el extremo de la voluntad egoísta?

Aun con estar más o menos extendida, esa puede considerarse una lectura sumamente sesgada. Nietzsche habló de poder, es cierto, pero no en la manera en que podríamos identificarlo desde un punto de vista totalitario e instrumental. La idea de poder del filósofo era a un tiempo más elevada y más profunda: en uno de los videos de difusión de sus ideas que reseñamos este año se explica cómo la voluntad de poder es la forma en que podemos salir del laberinto del eterno retorno y así devenir Superhombres:

Desde otra perspectiva, esa tesis podría compararse con el esfuerzo por salir de la repetición que se busca en el psicoanálisis o, con más ambición aún, con la epifanía de romper con la dialéctica del amo y el esclavo. En todos los casos, incluido el cese del eterno retorno pregonado por Nietzsche, la recompensa última de poner nuestra voluntad en ello es el encuentro con la libertad auténtica, liberados de la fatalidad, de la repetición, del mundo del Amo, volcados de lleno sobre nuestro propio destino.

Esa es quizá una de las lecturas más ricas que podemos hacer de Nietzsche. Mirando desde otra perspectiva su pesimismo y su nihilismo, menos como una declaración de derrota que (mejor) como el antecedente necesario para celebrar la riqueza de la vida. En el sitio Brain Pickings, Maria Popova recupera un par de fragmentos de la obra nietzscheana que nos alientan a aceptar y entender el fracaso antes que querer huir de él; el primero de estos, el número 905 de La voluntad de poder, dice:

Aquellos hombres que en definitiva me interesan son a los que les deseo sufrimientos, abandono, enfermedad, malos tratos, desprecio: yo deseo, además, que no desconozcan el profundo desprecio de sí mismos, el martirio de la desconfianza de sí mismos, la miseria del vencido; y no tengo compasión de ellos, porque les deseo lo que revela el valor de un hombre: ¡que uno mismo perdura!

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Aquí podemos emparentar a Nietzsche con la filosofía estoica y su mirada cruda sobre las cosas del mundo, en especial el dolor y el sufrimiento. Como el alemán, los estoicos también creían que éstos eran parte natural de la existencia y que por ello mismo había que experimentarlos del mismo modo como aceptamos la felicidad o la alegría; por definición el dolor y el sufrimiento son más pesarosos, pero al final son también los que fortalecen nuestro espíritu y, al menos en teoría, nos hacen más sabios y más justos, templan nuestro carácter como la espada en la forja, situándonos en el camino de la “plenitud del ser” (eudaimonia) y de aquello que de verdad queremos para nuestra vida. En una de sus Epístolas morales a Lucilio, la número XVIII, Séneca aconsejó dedicar algunos días a vivir con lo mínimo posible, comer apenas lo necesario y tomar “un vestido áspero y rugoso”, y pasado un tiempo decir: “¿Es esto lo que temía?” (hoc est quod timebatur?), esto es, reconocer no sólo que para vivir basta lo esencial, sino también que a pesar de la adversidad la existencia continúa y que, quizá, así es mejor; por eso Nietzsche, al final del fragmento citado, celebra esa perseverancia de la voluntad en medio de la adversidad propia de la existencia: conocerla, padecerla y abrazarla como parte de nuestra vida para entender todos los aspectos de ésta, para entender a cabalidad lo mismo el disfrute que el dolor, el placer y el sufrimiento, y los matices entre ambos. Escribe el filósofo, en el parágrafo 12 de La gaya ciencia:

¿Tenemos que aceptar que la finalidad de la ciencia sea procurar al hombre el mayor número de placeres posible y el menor desencanto posible? Pero, ¿cómo hacerlo, si el placer y el desencanto se encuentran tan unidos que quien quisiera tener el mayor número de placeres posible debe sufrir, al menos, la misma cantidad de desencanto; que quien quisiera aprender a “dar saltos de alegría” debe prepararse para “estar triste hasta la muerte”? Tal vez así suceda. Al menos eso creían los estoicos, consecuentes en la medida en que deseaban el menor placer posible para conseguir de la vida el menor desencanto que se pueda (la sentencia que tenían constantemente en la boca, “el virtuoso es el más feliz”, podía servir tanto de enseñanza de escuela dirigida a la gran masa, como de casuística sutil para los refinados).

Antes que a una especie de balance teleológico, una idea de “karma” o de desendeudamiento de la culpa por las obras malas a través de las obras buenas (según lo explica Byung-Chul Han en La agonía del Eros), Nietzsche refuerza aquí la idea del temple de la voluntad en el sufrimiento para la mejor apreciación del disfrute.

El filósofo, en ese sentido, no es ajeno a la idea de fatalidad, pero quizá no en el sentido en que usualmente la entendemos, como algo inevitable y casi siempre pesaroso, sino más bien como aquello que por formar parte del mundo (el odio, el amor, el dolor, la felicidad), vamos a experimentar siquiera una vez en la vida, necesariamente. En otro texto exploramos la noción de amor fati (“amor al destino”), que Nietzsche expuso en un par de fragmentos de La gaya ciencia y de Ecce homo; en la sección 10 de esta última obra encontramos:

Mi fórmula para expresar la grandeza en el hombre es amor fati [amor al destino]: el no querer que nada sea distinto ni en el pasado ni en el futuro ni por toda la eternidad. No sólo soportar lo necesario, y aún menos disimularlo ―todo idealismo es mendacidad frente a lo necesario― sino amarlo.

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Y ese es el puente que nos permite unir la fatalidad de la vida en el mundo con el amor que podemos dedicarle no a la fatalidad, sino a nuestra propia vida. Mejor que aborrecer nuestra suerte, maldecir nuestro destino, rehuir al dolor y querer alejarnos del sufrimiento, Nietzsche nos enseña a amar la vida, nuestra vida, que en sí misma no podemos cambiar, porque ya es nuestra y es a la que damos cuerpo e historia con nuestros actos cotidianos pero que, en otro sentido, sí podemos transformar en función del lugar desde donde nos coloquemos con respecto a ella. Si somos capaces de amar aun (en) el infortunio, ¿qué no será cuando la felicidad se instale con plenitud en nuestra vida?

Para terminar, cerramos con este fragmento inquietantemente reflexivo de La gaya ciencia, subtitulado “La carga más pesada” (341):

¿Qué dirías si un día o una noche se introdujera furtivamente un demonio en tu más honda soledad y te dijera: “Esta vida, tal como la vives ahora y como la has vivido, deberás vivirla una e innumerables veces más; y no habrá nada nuevo en ella, sino que habrán de volver a ti cada dolor y cada placer, cada pensamiento y cada gemido, todo lo que hay en la vida de inefablemente pequeño y de grande, todo en el mismo orden e idéntica sucesión, aun esa araña, y ese claro de luna entre los árboles, y ese instante y yo mismo. Al eterno reloj de arena de la existencia se lo da vuelta una y otra vez y a ti con él, ¡grano de polvo del polvo!”? ¿No te tirarías al suelo rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que así te hablara? ¿O vivirías un formidable instante en el que serías capaz de responder: “Tú eres un dios; nunca había oído cosas más divinas”? Si te dominara este pensamiento, te transformaría, convirtiéndote en otro diferente al que eres, hasta quizás torturándote. ¡La pregunta hecha en relación con todo y con cada cosa: “¿quieres que se repita esto una e innumerables veces más?” pesaría sobre tu obrar como la carga más pesada! ¿De cuánta benevolencia hacia ti y hacia la vida habrías de dar muestra para no desear nada más que confirmar y sancionar esto de una forma definitiva y eterna?

Y tú, ¿cómo responderías? ¿Quisieras vivir una y otra vez este instante? ¿O esa pregunta te empujará a darle otro sentido a tu existencia de manera tal que, si la idea del eterno retorno es cierta, querrás vivir una y otra vez todos los instantes de aquélla?

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The Video That Will Change Your Future

By: Video Advice
Via YouTube | July 4, 2017

The most Inspirational video ever by Morgan Freeman. It’s very emotional but motivating at the same time. “I wish someone told me this when I was young.” -Morgan Freeman
 

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Hablemos de neurociencia

Hablemos de neurociencia

Autor: Hablemos de neurociencia
Vía Hablemos de neurociencia

Sitio de Internet recomendado por Fernanda Mejía, colaboradora de Colombia/México para Replicación de Arttextum

El proyecto Hablemos de Neurociencia nace en verano del año 2015 de la mano de una estudiante de posgrado en Neuropsicología, Carla A. Carvalho Gómez; con el objetivo fundamental de acercar el amplio y complejo campo de la Neurociencia a todos los interesados, tanto a profesionales como no profesionales, tratando de ofrecer una nueva perspectiva: “DIVULGACIÓN CIENTÍFICA SIN LÍMITES”. Para ello, ofreceremos de manera diaria artículos divulgativos, con un lenguaje claro y conciso, apto para TODOS los públicos.

Además, nuestros visitantes tendrán la oportunidad de adquirir todo tipo de conocimientos a través de un abordaje MULTIDISCIPLINAR de la Neurociencia, bajo la óptica de la Neuropsicología, la Logopedia, la Psicología Clínica, la Terapia ocupacional e incluso la Fisioterapia.

Trabajamos para que la ciencia deje de ser moneda de cambio. TÚ también formas parte de nuestro proyecto, HABLEMOS DE NEUROCIENCIA.

Imagen de portada: Bergamos cienza

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Artist Uses Kintsugi to Mend Cracked Streets with Gold

Artist Uses Kintsugi to Mend Cracked Streets with Gold

Author: Jessica Stewart
Via My Modern Met | February 24, 2017

Article recommended by Mick Lorusso from the USA / Italy, collaborator of Arttextum’s Replicación

 

Contemporary artist Rachel Sussman is mending cracks in our urban environment with her series Sidewalk Kintsukuroi. Inspired by kintsugi—also known as kintsukuroi—the Japanese art of repairing broken pottery with gold, Sussman brings this philosophy to city pavements.

Sussman was already attracted to the Japanese aesthetic philosophy of wabi-sabi when an image of repaired broken pottery sparked her imagination. As chance would have it, she discovered the photograph of kintsugi around the time when her book The Oldest Living Things in the World was being published.

“Study for Sidewalk Kintsukuroi #01 (New Haven, Connecticut),” photograph with enamel paint and metallic dust
“Study for Sidewalk Kintsukuroi #01 (New Haven, Connecticut),” photograph with enamel paint and metallic dust

After spending 10 years photographing ancient organisms for that project, it was a natural next step to play with the idea of repairing what is broken. A new installation and studies from Sidewalk Kintsukuroi are currently part of the Alchemy: Transformations in Gold exhibition at the Des Moines Art Center.

Sussman repaired a crack in the center’s marble floor, an installation which is now part of the museum’s permanent collection. Also on display are study photographs, where the streets of New York City have their fissures filled with gold dust.

Study for Sidewalk Kintsukuroi #02 (MASS MoCA),” photograph with enamel paint and metallic dust
Study for Sidewalk Kintsukuroi #02 (MASS MoCA),” photograph with enamel paint and metallic dust

Whether permanent or theoretical, Sussman’s work falls in line with kintsugi philosophy.  “Cracks represent something in need of attention, and the surfaces we walk, bike, and drive over are usually overlooked until they’re in truly critical condition,” the artist explains. “By gilding them, it’s a way to see what’s around us with fresh eyes and to celebrate perseverance.”

All images: Rachel Sussman.

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The Mystery of Water – What we know is a drop

Directors: Gundi Lamprecht & Hans Kronberger
Via YouTube | Published on Sep 14, 2012 / Originally created in 2008

 

Water burns? Water has a memory? Water can be affected by cell phones? It seems that there is much more to know about water than what we are taught about in science class at school. In this video you will learn about how water is affected by electricity and microwaves and that the water will carry that information and pass it along to other water. You will learn about an Austrian inventor by the name of John Grander who invented a way to “revitalize” dead water.

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Mitología Familiar (fuera de campo), libro de artista

Mitología Familiar (fuera de campo), libro de artista -obra en proceso

Autora: María José Alós
Vía página personal de la artista

Obra de arte de María José Alós, colaboradora de México para Replicación de Arttextum

Mitología Familiar (fuera de campo), 2015-2017

Lo que se presenta en este espacio son los fragmentos de la investigación y producción artística que se realiza y edita desde Agosto del 2015 hasta la fecha, durante el programa de maestría MaPa de la UAEM Morelos con beca de CONACYT.

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La experimentación de la obra Mitología familiar (fuera de campo) se desarrolla a través de metodologías de reempleo, apropiación e intervención de documentos familiares propios y ajenos, rescatados y encontrados en formatos como: fotografía, texto, libro, película en pequeño formato, registro sonoro y de video, realizados desde principios de s. XX a la fecha y coleccionados a lo largo de una década.

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Las estrategias artísticas incluyen: prácticas de archivo, apropiación, found footage, found object, ejercicios de recuperación de la memoria y del recuerdo, puesta en escena, reescritura, montaje, así como la exhibición constante del proceso y la obtención de retroalimentación vía la plataforma web y redes sociales.

Como parte de la propuesta de libro de artista que desarrolla actualmente en donde se accede a los materiales de edición para este texto, la artista mexicana convoca al público a dejarle comentarios y a participar en la selección y montaje de la obra final. Contáctala directamente a través de su página web.

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