Verdades y mitos del consumo de mariguana

Autor: Ana Luisa Guerrero
Vía Conacyt | Noviembre 30, 2017

Los mitos populares alrededor de la mariguana justifican su consumo al considerarla una droga blanda. Se refieren a que es una sustancia natural, que no hace daño ni produce adicción ni síndrome de abstinencia, o que no tiene efectos adversos importantes.

Sin embargo, múltiples investigaciones alrededor del mundo dan cuenta que la mariguana (Cannabis sativa) genera cambios estructurales y funcionales en el cerebro y en el sistema nervioso.

Ciudad de México. 30 de noviembre de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- Tres o cuatro bocanadas de un “churro” de mota son suficientes para sentir —en cuestión de minutos— sus efectos relajantes. Pronto, la mente tiene una sensación de euforia seguida de relajación; los músculos del cuerpo entran en un estado de descanso y perciben los olores, sabores y sonidos de forma más intensa; pueden tener unas ganas tremendas de dormir o un hambre descomunal, en tanto que perciben que el tiempo transcurre más lento.

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Esta sensación placentera, mejor conocida como uso recreativo o lúdico, pareciera tener consecuencias inofensivas, pero la sustancia psicoactiva Delta-9-Tetrahidrocabnnabinol (Delta-9-THC) es la responsable de la mayoría de los efectos adversos a nivel cerebral y en otras regiones del cuerpo.

Originaria de Asia central y del sur, la mariguana es la droga ilícita de mayor consumo en el mundo, contabilizándose alrededor de 183 millones de consumidores en 2014, de acuerdo con el Informe Mundial sobre las Drogas 2017.

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En México es el estupefaciente más consumido con una tendencia al alza, pues la prevalencia de haberla usado alguna vez se incrementó de 3.5 por ciento en 2011 a 8.6 por ciento en 2016, según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017. Mientras que en la población escolar nivel bachillerato, su prevalencia es de 18.5 por ciento en el medio urbano y 11.8 por ciento en el ámbito rural, según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes 2014.

Subjetividad vs evidencia científica

Ezequiel López fuma la hierba desde hace 36 años. Lo hace diario con un cigarrillo, pero hay ocasiones en que uno no es suficiente y se permite otros. La probó a los 14 años, cuando cursaba la preparatoria, por la curiosidad de saber qué se sentía. Su efecto relajador le agradó y de ahí a la fecha la considera parte de su canasta básica.

“No consumo mucho. Me hago un cigarro, le doy unas fumadas, me siento pacheco y lo apago. Cuando se me pasó el viaje, me da hambre y como; me lavo la boca y vuelvo a fumar, casi todo el día ando mariguano”, reconoce.

Los mitos populares alrededor de la mariguana justifican su consumo al considerarla una droga blanda. Se refieren a que es una sustancia natural y medicinal, por lo tanto no hace daño; que no produce adicción ni síndrome de abstinencia, o que no tiene efectos adversos importantes, como el hecho de no morir por una sobredosis.

Estas ideas provienen directamente de quienes la usan. Para Ezequiel, la hierba es como la medicina que le apacigua las presiones: “si tengo una preocupación, me tranquiliza; si no puedo dormir, me relaja y duermo; si no me da hambre, hace que todo se me antoje”.

En su historial de consumo de estupefacientes figuran la “Juana”, la cocaína, la morfina sintética y la piedra, drogas que considera más fuertes y a las que les atribuye su etapa delictiva.

Tras haber comparado los efectos de cada una de esas sustancias, considera que la cannabis es natural e inofensiva, pues dice no haber identificado ningún daño en su persona, “hasta ahora no se me borra la cinta”.

Incluso le confiere efectos medicinales, al considerarla un antidepresivo, porque “si estás bajoneado o presionado, te das un toquecito y todo tranquilo”

Sin embargo, la evidencia científica muestra lo contrario. Múltiples investigaciones alrededor del mundo dan cuenta que la mariguana (Cannabis sativa) genera cambios estructurales y funcionales en el cerebro y en el sistema nervioso. Entre ellos, el deterioro de la capacidad para recordar información nueva, alteraciones de la percepción de espacio-tiempo; eleva la frecuencia cardiaca y disminución de la presión arterial, aumenta el riesgo de trastornos psiquiátricos y disminuye las respuestas inmunológicas; además de alterar la coordinación motriz al impedir el desempeño adecuado en actividades físicas (deportes, conducción de vehículos, actividad sexual, etcétera); en tanto que se le asocia a la depresión y el nerviosismo, a bronquitis e infecciones pulmonares, como se reseña en el artículo “El cerebro, las drogas y los genes”.

¿Cómo actúa? Y ¿Cómo afecta?

Nuestro organismo cuenta con moléculas parecidas a las que provocan el efecto psicoactivo de la mariguana, se trata de los receptores endocannabinoides, los cuales son generados por las neuronas cerebrales para modular su actividad, su función es mantener el equilibrio interno del cuerpo (homeostasis) y de manera natural nos induce el placer de relajarnos, de dormir, de comer o de la actividad sexual.

Cuando los endocannabinoides son sobre estimulados por sustancias externas, se generan más conexiones de las que se requieren y, por lo tanto, promueven que la persona reincida en el consumo.

En la Cannabis sativa hay entre 500 y 700 compuestos, de ellos unos 70 tienen acción cannabinoide, siendo el Delta-9-THC de los más estudiados por su carácter psicoactivo.

Al fumar un porro, los efectos comienzan a sentirse rápidamente por la capacidad de esta especie vegetal para llegar al cerebro después de atravesar las barreras biológicas. Estando ahí, actúa sobre los receptores endocannabinoides CB1 y CB2, los cuales modulan la liberación de diferentes sustancias químicas (neurotransmisores) relacionadas con la modulación de la densidad ósea, el apetito y los fenómenos inflamatorios, entre otros aspectos.

La doctora Silvia Cruz Martín del Campo, académica del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), señala que esta molécula tiene acción sobre receptores localizados en el hipocampo y en la corteza frontal, regiones que permiten crear nuevas memorias y cambiar su foco de atención, además que están relacionadas con la percepción de las consecuencias de los actos.

“Pero además actúa en el sistema inmunológico, en la unión de receptores CB2, provocando que las células respondan menos”, refiere en entrevista.

Las moléculas de Delta-9-THC actúan además en el cerebelo, una región encargada de funciones como la coordinación motriz fina, la producción del lenguaje y de ritmo, la percepción del tiempo y procesos cognitivos de mayor orden.

Investigadores del Instituto de Neurobiología de la UNAM, campus Juriquilla en Querétaro, analizan esta región para conocer de qué forma las afecta esta molécula psicoactiva.

Bajo la dirección del doctor Sarael Alcauter Solórzano, el estudio consiste en analizar imágenes de resonancia magnética del cerebro de consumidores de mariguana y de un grupo control (no consumidores); con ello se quiere conocer si existen diferencias estructurales y funcionales.

“Hemos encontrado que el cerebelo puede mostrar patrones alterados de desarrollo a causa de esta molécula, y que los consumidores presentan menor conectividad funcional en estas redes comparadas con los sujetos control; aunque hay que reconocer que este hallazgo puede no ser consecuencia del consumo, o bien, ser una diferencia entre la estructura y la función del cerebro que predispone a los sujetos al consumo”, explica el investigador a la Agencia Informativa Conacyt.

Adicionalmente, han detectado que los consumidores de cannabis presentan menor conectividad funcional en las redes frontoparentales, las cuales están encargadas de funciones ejecutivas, como la memoria de trabajo y atención.

Adiós a los mitos

A sus 50 años, Ezequiel López rechaza tener una adicción a la mota, asegura poder dejarla en el momento que lo desee, sin que le provoque alguna alteración.

“La he dejado una semana, 15 días o hasta un mes y nada. Estuve jurando por varias etapas y no tuve ningún problema”, dice.

No obstante, la literatura científica ha documentado que la Cannabis sativa sí genera adicción y síndrome de abstinencia. Se ha mostrado que las personas que la usan frecuentemente desarrollan tolerancia farmacobiológica, lo que los lleva a consumir cantidades mayores para obtener los efectos deseados.

En el Laboratorio de Cannabinoides de la Facultad de Medicina de la UNAM se han realizado experimentos utilizando como modelos ratones de laboratorio a los que se les suministra el principio activo de la mariguana, en los que se observa que el Delta-9-THC genera tolerancia, dependencia y abstinencia, como lo dejó de manifiesto el doctor Óscar Prospero en el Simposio Marihuana y Salud en 2015.

En sus pruebas observaron que al dejar de suministrar la sustancia psicoactiva e inducir el síndrome de abstinencia presentan signos que hacen evidente los efectos, entre ellos rascarse el cuerpo, lamerse los genitales, dar saltos y realizar una marcha hacia atrás.

De acuerdo con la doctora Silvia Cruz Martín del Campo, este síndrome no es tan evidente en los consumidores de mariguana, como sí ocurre con otras drogas, debido a que la sustancia psicoactiva, después de actuar en el cerebro, tiende a almacenarse en el tejido adiposo y se mantiene ahí a lo largo de varias semanas, por lo que durante ese tiempo sigue suministrándose de manera constante.

Empero, en los consumidores que dejan de consumirla por periodos prolongados presentan cuadros de ansiedad, irritabilidad, inquietud, dificultad para dormir y pérdida de apetito. Durante su presentación en el foro Mariguana, una mirada desde la evidencia científica, la investigadora nacional nivel II explicó que se ha documentado que la adicción se desarrolla en uno de cada nueve usuarios cuando el consumo se inició después de los 18 años, pero es de uno de cada seis en consumidores menores de esa edad.

Un mito común es que por sí misma es medicinal y, por lo tanto, fumarse un churro contribuye a tener buena salud; tal y como considera Ezequiel López: “es medicinal porque no me enfermo, en la casa a todos les da gripa y a mí no”.

Las investigaciones en torno a aplicaciones terapéuticas y farmacéuticas de los compuestos activos de la mariguana giran en torno a algunas sustancias no psicoactivas, como el cannabidiol, a partir de la cual se han desarrollado medicamentos que actúan sobre los endocannabinoides.

Actualmente en el mercado hay fármacos basados en este compuesto que contribuye al tratamiento de enfermedades. Por ejemplo, Nabilone y Dronabinol, receptados para prevenir náuseas y vómito causado por tratamientos contra el cáncer y que se receta cuando otros medicamentos no funcionan, así como la pérdida de apetito y de peso; y Sativex, un medicamento recetado para tratar a esclerosis múltiple.

No apto para menores

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El cerebro es un órgano que también se va desarrollando conforme a nuestra edad; el de niños y adolescentes está en constante maduración y existe evidencia científica que si el consumo de estupefacientes se realiza en edades tempranas se registra un deterioro cognitivo.

La doctora Silvia Cruz Martín del Campo, especialista en neurobiología de las adicciones, detalla que el cerebro adolescente es más susceptible a tomar riesgos y a tener los efectos gratificantes de una sustancia de abuso, por lo que es más fácil que desarrolle adicciones.

“Se sabe que el consumo en inicio temprano disminuye la conectividad neuronal, porque las diferentes zonas del cerebro que queremos conectadas son las que tienen que ver con las emociones, con la forma de echarlas a andar y de controlarla. Un adulto que se desarrolla bien, desarrolla una buena conectividad entre la parte impulsiva y la racional, que hace que tengamos la capacidad de evaluar los riesgos y asumir el control de la conducta; los adolescentes y personas que consumen drogas, tienen un desbalance en esta área”, abunda.

El consumo de drogas ilícitas en menores de 10 y 18 años ha aumentado en las últimas décadas, siendo de 17.2 por ciento, refiere la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas entre Adolescentes (Encode) 2014.

El problema no es menor, considera la investigadora del Cinvestav, debido a que el deterioro de la memoria que provocan los estupefacientes, entre ellos la mariguana, afecta su desarrollo escolar e impacta directamente en sus posibilidades de éxito, de ahí que pugna porque las políticas públicas pongan particular atención en la prevención y tratamiento en los menores de edad.

Despenalización, ¿hacia dónde va?

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En abril pasado, el Poder Legislativo realizó reformas para eliminar la prohibición y penalización del uso medicinal e investigación científica de la mariguana y sus derivados de su producción y distribución con estos fines.

En ellas se establece que el Tetrahidrocannabinol (THC) es una sustancia psicotrópica con valor terapéutico, que en concentraciones de isómeros menores o iguales a uno por ciento no representan problemas para la salud pública.

Desde la perspectiva de la comunidad científica, los cambios a la legislación son importantes porque permitirán explorar y explotar el potencial médico de las moléculas de la Cannabis sativa; no obstante, consideran que esta permisividad podría potenciar su consumo.

El doctor Sarael Alcauter califica de positivos los cambios en la legislación porque las posturas prohibicionistas limitan incluso la investigación, y a partir de los trabajos científicos que se realicen en torno al uso terapéutico contribuirán a asuntos de salud pública.

Pero además considera que desde su trinchera, el estudio que realizan en torno a los efectos por el alto consumo de cannabis, generan evidencia científica sobre la otra cara de la moneda, que son los efectos adversos que genera, y la pertinencia de que haya políticas públicas adecuadas.

A esa postura se suma la doctora Silvia Cruz Martín del Campo: “nosotros como farmacólogos que hacemos investigación, damos evidencias científicas que sean un insumo para que quienes hacen las políticas públicas tomen las mejores decisiones y no es una cosa dicotómica”.

Desde el punto de vista del consumidor, Ezequiel López defiende las modificaciones legales, pues de esta manera “ya no se nos ve a los mariguanos como delincuentes, sino como personas que tenemos derecho a fumar lo que queremos”, dice mientras exhala el humo de su churro.

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El cerebro humano opera hasta en 11 dimensiones, según nuevo descubrimiento

Autor: Pijama surf
Vía PijamaSurf | Junio 13, 2017

Estudio detecta estructuras multidimensionales en el cerebro humano, en un descubrimiento que podría ser revolucionario

El cerebro humano ha sido descrito como el sistema más complejo del universo por algunos científicos, y aunque no podemos estar seguros si esto es una visión antropomórfica de la realidad, lo cierto es que sigue sorprendiéndonos. Una nueva investigación se ha volado la barda en este sentido.Un equipo de científicos liderados por Henry Markram ha descubierto que el cerebro opera hasta en 11 diferentes dimensiones, creando estructuras multidimensionales “que nunca habíamos imaginado”.

El equipo de investigadores, que se encuentra estudiando el cerebro en el afán de replicar un cerebro funcional (el programa Blue Brain), utilizó un avanzado modelo matemático para develar la arquitectura oculta del cerebro, que se hace patente cuando se procesa información. Esto se conoce como topología algebraica, y es descrita como una combinación de un microscopio con un telescopio. “La topología algebraica es como un telescopio y un microscopio al mismo tiempo, puede ampliar las redes para encontrar estructuras ocultas –los árboles en el bosque– y ver los espacios vacíos –los claros– todo al mismo tiempo”, dijo uno de los autores del estudio.

El equipo descubrió que el cerebro forma grupos de neuronas que llaman camarillas (cliques, en inglés). Dentro de estos grupos, cada neurona conecta con todas las demás y produce un objeto geométrico; entre mayor cantidad de neuronas, aumentan las dimensiones. Se llegaron a observar hasta 11 diferentes dimensiones, a las cuales han llamado cavidades; éstas son una especie de agujeros hiperdimensionales que emergen para procesar la información y luego desaparecen. Estas cavidades surgen como la geometría del procesamiento de información. Al visualizar esto, el equipo describe así lo observado:

Es como si el cerebro reaccionara a un estímulo construyendo y luego arrasando una torre de bloques multidimensionales, comenzando con barras (1D), luego tablas (2D), luego cubos (3D), y luego geometrías más complejas con 4D, 5D, etc. La progresión de la actividad a través del cerebro se asemeja a un castillo de arena multidimensional que se materializa fuera de la arena y luego se desintegra.

De acuerdo con Markram, esto podría explicar por qué el cerebro es tan difícil de entender: las matemáticas que usamos no pueden detectar estructuras multdimensionales.

Esto difícilmente podría sonar más como ciencia ficción. Pero aún hay más. Existen decenas de millones de estos objetos en sólo una pizca del cerebro, que llegan hasta siete dimensiones, y en casos menos frecuentes, estructuras que se elevan a 11 dimensiones. Así, para aquellos que están buscando otras dimensiones: que busquen dentro de sí mismos.

 

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Imagen de portada: Reaktor

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Objetivo de desarrollo sostenible: Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles

Autor: Naciones Unidas
Vía Naciones Unidas | Progresos en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2017

El 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. Cada objetivo tiene metas específicas que deben alcanzarse en los próximos 15 años.

Para alcanzar estas metas, todo el mundo tiene que hacer su parte: los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y personas como usted.

¿Quieres participar? Puedes empezar por decirle a todos acerca de estos objetivos.

Objetivo 11: Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles

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Las ciudades son hervideros de ideas, comercio, cultura, ciencia, productividad, desarrollo social y mucho más. En el mejor de los casos, las ciudades han permitido a las personas progresar social y económicamente.

Ahora bien, son muchos los problemas que existen para mantener ciudades de manera que se sigan creando empleos y prosperidad sin ejercer presión sobre la tierra y los recursos. Los problemas comunes de las ciudades son la congestión, la falta de fondos para prestar servicios básicos, la escasez de vivienda adecuada y el deterioro de la infraestructura.

Los problemas que enfrentan las ciudades se pueden vencer de manera que les permita seguir prosperando y creciendo, y al mismo tiempo aprovechar mejor los recursos y reducir la contaminación y la pobreza. El futuro que queremos incluye a ciudades de oportunidades, con acceso a servicios básicos, energía, vivienda, transporte y más facilidades para todos.

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El científico más innovador del que jamás oíste hablar

Autor: TED-Ed
Vía YouTube | Octubre 1, 2013

El geólogo danés del siglo XVII, Nicolás Sténon, se ganó la vida a temprana edad, estudiando cadáveres y estableciendo conexiones anatómicas entre las especies.

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Sténon hizo aportes descomunales en el campo de la geología, influyendo en Charles Lyell, James Hutton y Charles Darwin. Addison Anderson relata el legado poco conocido de Sténon y alaba su insistencia en el empirismo sobre la teoría ciega.

Lección de Addison Anderson, animación de Anton Bogaty.

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Hablemos de neurociencia

Hablemos de neurociencia

Autor: Hablemos de neurociencia
Vía Hablemos de neurociencia

Sitio de Internet recomendado por Fernanda Mejía, colaboradora de Colombia/México para Replicación de Arttextum

El proyecto Hablemos de Neurociencia nace en verano del año 2015 de la mano de una estudiante de posgrado en Neuropsicología, Carla A. Carvalho Gómez; con el objetivo fundamental de acercar el amplio y complejo campo de la Neurociencia a todos los interesados, tanto a profesionales como no profesionales, tratando de ofrecer una nueva perspectiva: “DIVULGACIÓN CIENTÍFICA SIN LÍMITES”. Para ello, ofreceremos de manera diaria artículos divulgativos, con un lenguaje claro y conciso, apto para TODOS los públicos.

Además, nuestros visitantes tendrán la oportunidad de adquirir todo tipo de conocimientos a través de un abordaje MULTIDISCIPLINAR de la Neurociencia, bajo la óptica de la Neuropsicología, la Logopedia, la Psicología Clínica, la Terapia ocupacional e incluso la Fisioterapia.

Trabajamos para que la ciencia deje de ser moneda de cambio. TÚ también formas parte de nuestro proyecto, HABLEMOS DE NEUROCIENCIA.

Imagen de portada: Bergamos cienza

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Is the Universe Conscious?

Author: Corey S. Powell
Via NBC News| June 16, 2017

Some of the world’s most renowned scientists are questioning whether the cosmos has an inner life similar to our own.

For centuries, modern science has been shrinking the gap between humans and the rest of the universe, from Isaac Newton showing that one set of laws applies equally to falling apples and orbiting moons to Carl Sagan intoning that “we are made of star stuff” — that the atoms of our bodies were literally forged in the nuclear furnaces of other stars.

Even in that context, Gregory Matloff’s ideas are shocking. The veteran physicist at New York City College of Technology recently published a paper arguing that humans may be like the rest of the universe in substance and in spirit. A “proto-consciousness field” could extend through all of space, he argues. Stars may be thinking entities that deliberately control their paths. Put more bluntly, the entire cosmos may be self-aware.

The notion of a conscious universe sounds more like the stuff of late night TV than academic journals. Called by its formal academic name, though, “panpsychism” turns out to have prominent supporters in a variety of fields. New York University philosopher and cognitive scientist David Chalmers is a proponent. So too, in different ways, are neuroscientist Christof Koch of the Allen Institute for Brain Science, and British physicist Sir Roger Penrose, renowned for his work on gravity and black holes. The bottom line, Matloff argues, is that panpsychism is too important to ignore.

“It’s all very speculative, but it’s something we can check and either validate or falsify,” he says.

Three decades ago, Penrose introduced a key element of panpsychism with his theory that consciousness is rooted in the statistical rules of quantum physics as they apply in the microscopic spaces between neurons in the brain.

In 2006, German physicist Bernard Haisch, known both for his studies of active stars and his openness to unorthodox science, took Penrose’s idea a big step further. Haisch proposed that the quantum fields that permeate all of empty space (the so-called “quantum vacuum”) produce and transmit consciousness, which then emerges in any sufficiently complex system with energy flowing through it. And not just a brain, but potentially any physical structure. Intrigued, Matloff wondered if there was a way to take these squishy arguments and put them to an observational test.

One of the hallmarks of life is its ability to adjust its behavior in response to stimulus. Matloff began searching for astronomical objects that unexpectedly exhibit this behavior. Recently, he zeroed in on a little-studied anomaly in stellar motion known as Paranego’s Discontinuity. On average, cooler stars orbit our galaxy more quickly than do hotter ones. Most astronomers attribute the effect to interactions between stars and gas clouds throughout the galaxy. Matloff considered a different explanation. He noted that the anomaly appears in stars that are cool enough to have molecules in their atmospheres, which greatly increases their chemical complexity.

Matloff noted further that some stars appear to emit jets that point in only one direction, an unbalanced process that could cause a star to alter its motion. He wondered: Could this actually be a willful process? Is there any way to tell?

If Paranego’s Discontinuity is caused by specific conditions within the galaxy, it should vary from location to location. But if it is something intrinsic to the stars — as consciousness would be — it should be the same everywhere. Data from existing stellar catalogs seems to support the latter view, Matloff claims. Detailed results from the Gaia star-mapping space telescope, due in 2018, will provide a more stringent test.

Matloff is under no illusion that his colleagues will be convinced, but he remains upbeat: “Shouldn’t we at least be checking? Maybe we can move panpsychism from philosophy to observational astrophysics.”

MIND OUT OF MATTER

While Matloff looks out to the stars to verify panpsychism, Christof Koch looks at humans. In his view, the existence of widespread, ubiquitous consciousness is strongly tied to scientists’ current understanding of the neurological origins of the mind.

“The only dominant theory we have of consciousness says that it is associated with complexity — with a system’s ability to act upon its own state and determine its own fate,” Koch says. “Theory states that it could go down to very simple systems. In principle, some purely physical systems that are not biological or organic may also be conscious.”

Koch is inspired by integrated information theory, a hot topic among modern neuroscientists, which holds that consciousness is defined by the ability of a system to be influenced by its previous state and to influence its next state.

The human brain is just an extreme example of that process, Koch explains: “We are more complex, we have more self-awareness — well, some of us do — but other systems have awareness, too. We may share this property of experience, and that is what consciousness is: the ability to experience anything, from the most mundane to the most refined religious experience.”

Like Matloff, Koch and his colleagues are actively engaged in experimental tests of these ideas. One approach is to study brain-impaired patients to see if their information responses align with biological measures of their consciousness. Another approach, further off, is to wire the brains of two mice together and see how the integrated consciousness of the animals changes as the amount of information flowing between them is increased. At some point, according to integrated information theory, the two should merge into a single, larger information system. Eventually, it should be possible to run such experiments with humans, wiring their brains together to see if a new type of consciousness emerges.

Despite their seeming similarities, Koch is dubious of Matloff’s volitional stars. What is distinctive about living things, according to his theory, is not that they are alive but that they are complex. Although the sun is vastly bigger than a bacterium, from a mathematical perspective it is also vastly simpler. Koch allows that a star may have an internal life that allows it to “feel,” but whatever that feeling is, it is much less than the feeling of being an E. coli.

On the other hand, “even systems that we don’t consider animate could have a little bit of consciousness,” Koch says. “It is part and parcel of the physical.” From this perspective, the universe may not exactly be thinking, but it still has an internal experience intimately tied to our own.

A PARTICIPATORY COSMOS

Which brings us to Roger Penrose and his theories linking consciousness and quantum mechanics. He does not overtly identify himself as a panpsychist, but his argument that self-awareness and free will begin with quantum events in the brain inevitably links our minds with the cosmos. Penrose sums up this connection beautifully in his opus “The Road to Reality”:

“The laws of physics produce complex systems, and these complex systems lead to consciousness, which then produces mathematics, which can then encode in a succinct and inspiring way the very underlying laws of physics that gave rise to it.”

Despite his towering stature as a physicist, Penrose has encountered resistance to his theory of consciousness. Oddly, his colleagues have been more accepting of the exotic, cosmic-consciousness implications of quantum mechanics. Ever since the 1920s, physicists have puzzled over the strangely privileged role of the observer in quantum theory. A particle exists in a fuzzy state of uncertainty…but only until it is observed. As soon as someone looks at it and takes its measurements, the particle seems to collapse into a definite location.

The late physicist John Wheeler concluded that the apparent oddity of quantum mechanics was built on an even grander and odder truth: that the universe as a whole festers in a state of uncertainty and snaps into clear, actual being when observed by a conscious being — that is, us.

“We are participators in bringing into being not only the near and here but the far away and long ago,” Wheeler said in 2006. He calls his interpretation the “participatory anthropic principle.” If he is correct, the universe is conscious, but in almost the opposite of the way that Matloff pictures it: Only through the acts of conscious minds does it truly exist at all.

It is hard to imagine how a scientist could put the participatory anthropic principle to an empirical test. There are no stars to monitor, and no brains to measure, to understand whether reality depends on the presence of consciousness. Even if it cannot be proven, the participatory anthropic principle extends the unifying agenda of modern science, powerfully evoking the sense of connectedness that Albert Einstein called the cosmic religious feeling.

“In my view, it is the most important function of art and science to awaken this feeling and keep it alive in those who are receptive to it,” Einstein wrote in a 1930 New York Times editorial. Explorers like Matloff are routinely dismissed as fringe thinkers, but it is hard to think of any greater expression of that feeling than continuing the quest to find out if our human minds are just tiny components of a much greater cosmic brain.

Images: NASA via Reuters

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Investigador mexicano crea nuevo cemento con capacidad para generar luz

Autor: Nistela Villaseñor
Vía Conacyt Prensa | Octubre 20, 2015

 

La necesidad de contar con nuevas alternativas de energía, sin costo por mantenimiento y con bajo impacto ambiental, en las que el cemento sirva como adhesivo o cementante capaz de ofrecer otras funciones como la generación de luminiscencia, dio pie a la creación de un cemento emisor de luz diseñado por José Carlos Rubio Ávalos, investigador de la Sección de Innovación Tecnológica en Materiales de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH).

Rubio Ávalos comentó en entrevista a la Agencia Informativa Conacyt que a partir de esta innovación, empresas europeas están tomando la base y referencia científica y tecnológica para nuevos desarrollos en la misma dirección de energía, que además han empezado a patentar y comercializar principalmente en Europa.

El cemento convencional, dijo el investigador, generalmente pasa desapercibido aunque forma parte del entorno. Sus ventas son indicadores de la economía de un país, está en todas partes del mundo y es considerado el material más utilizado por el ser humano después del agua. México es uno de los principales productores mundiales por su contribución de cemento para la construcción de casas, edificios, puentes, carreteras, hospitales, hoteles, presas para agua, etcétera.

Rubio Ávalos es doctor en Ciencias con especialidad en Materiales por el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) unidad Querétaro y es miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Microestructura de un cemento Portland (comercial) que produce cuerpos opacos y la luz no puede ser transmitida a su interior.
Microestructura de un cemento Portland (comercial) que produce cuerpos opacos y la luz no puede ser transmitida a su interior.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Cómo surge la creación del cemento emisor de luz?

José Carlos Rubio Ávalos (JCRA): El cemento comercial técnicamente se conoce como cemento Portland, está constituido básicamente por un gel de silicato de calcio hidratado, cristales de cal y agujas de sulfoaluminatos cálcicos dispersas como redes. Lo anterior genera que los cuerpos o solidos elaborados con este tipo de cemento sean opacos o que la luz no pueda ser transmitida al interior de la pasta de cemento.

Por otro lado, existen en el comercio plásticos fosforescentes, los encontramos en relojes, señalamientos viales y de seguridad, juguetes, artículos de decoración, etcétera. La fosforescencia o fotoluminiscencia es un fenómeno físico que algunos materiales tienen y que básicamente sigue las etapas siguientes: El material absorbe la energía o luz (solar o artificial); de dicho espectro de luz solo nos interesa la luz ultravioleta, esta provoca en los pequeños cristales que se embeben en los plásticos que sus electrones tengan un cambio en su nivel energético; posteriormente, una vez retirada la fuente de energía (luz), los electrones vuelven a su estado de menor energía, en ese salto se libera la energía acumulada o absorbida en forma de fotones o luz que, dependiendo de la composición química de esos cristales, puede ser azul, amarilla, verde, naranja, etcétera.

Lamentablemente, la misma fuente de energía (rayos ultravioleta) que produce la fosforescencia o fotoluminiscencia, también destruye y daña los plásticos rompiendo o promoviendo la ruptura de las cadenas de polímeros que constituyen esos plásticos. Obviamente se han usado por años los polímeros orgánicos o plásticos sintéticos debido a que para que exista este fenómeno de fosforescencia se requiere que la luz sea transmitida al interior del sólido y llegue a los cristales y, posteriormente, la luz producida por los cristales sea emitida al exterior, y por ello las resinas transparentes o semitransparentes son las utilizadas comercialmente y su durabilidad está limitada a la exposición o radiación solar y la composición de las mismas.

Por lo tanto, si uno piensa en inventar un cemento fosforescente o cemento emisor de luz, tiene que enfrentar los retos de hacer un cambio en la microestructura del cemento mismo, para que permita el paso de la luz a su interior y, posteriormente, la luz generada en el interior del cemento salga al exterior. El reto mayor es que no se deben utilizar polímeros sintéticos o resinas orgánicas porque debemos crear nuevos materiales y nuevos productos sin afectar el medio ambiente y, por otro lado, debe resistir la radiación ultravioleta sin deteriorarse. La solución fue encontrada en la química inorgánica: producir un cemento con propiedades ópticas diferentes permitiendo la transmisión y reflexión de la luz.

AIC: ¿Específicamente cómo se obtiene el cemento emisor de luz?

JCRA: Se obtiene por un proceso de policondensación, es como fundir azúcar y obtener un caramelo, pero de materias primas como sílice (arena de río), desechos industriales (industria acerera, por ejemplo), álcalis (hidróxidos de sodio o potasio) y agua. El proceso se realiza a temperatura ambiente y no requiere hornos o altos consumos de energía y, por lo tanto, la contaminación por su elaboración es baja comparada con el cemento Portland tradicional y los plásticos sintéticos.

El mayor logro como científicos mexicanos fue nuestra aportación al mundo de que los cementos geopoliméricos, en los que se basa la tecnología, pueden ser utilizados como materiales funcionales y no solo como adhesivos. Actualmente contamos con otros productos patentados que amplían la información, pero no se han realizado publicaciones correspondientes por nuestro interés de proteger los resultados de investigación como lo hemos venido realizando hasta el día de hoy.

La originalidad de la investigación e innovación a nivel internacional dio lugar a que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgara la patente de invención a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la cual está disponible para su transferencia y comercialización para las empresas del sector interesadas.

AIC: ¿Para qué sirve un cemento con estas características?

JCRA: Las aplicaciones son muy amplias, dentro de las que más destacan están el mercado arquitectónico: fachadas, piscinas, baños, cocinas, estacionamientos, etcétera; en la seguridad vial y señalamientos; en el sector de generación de energía, como plataformas petroleras; y en cualquier lugar que se desee iluminar o marcar espacios que no tengan acceso a instalaciones eléctricas, dado que no requiere un sistema de distribución eléctrica y se recarga solo con la luz. La durabilidad del cemento emisor de luz se estima mayor a los 100 años por su naturaleza inorgánica, y es fácilmente reciclable por sus componentes materiales.

AIC: ¿Cuál es el proceso por el que el cemento emite la luz?

JCRA: Primero cargándose con luz natural o artificial y posteriormente, en la oscuridad, emitiendo esa luz. La emisión de luz puede llegar a las 12 horas (toda la noche) cargado el cemento previamente por un periodo similar (durante el día).

AIC: ¿Quiénes serán los principales beneficiarios de esta nueva tecnología en materiales?

JCRA: El cemento emisor de luz puede ser útil para cualquier sector que desee utilizarlo para generar espacios iluminados con energía totalmente sustentable y sin costos de mantenimiento o generación una vez que sea instalado.

AIC: ¿Qué institución financió el proyecto y quiénes participaron en él?

JCRA: La investigación fue realizada con financiamiento de la UMSNH a través de la Coordinación de la Investigación Científica, con una inversión aproximada de 50 mil pesos. El equipo de trabajo fue coordinado por su servidor, en colaboración con la doctora Elia Mercedes Alonso Guzmán, el maestro Wilfrido Martínez Molina y el doctor Fernando Velasco Ávalos.

Imágenes: ArchDaily y Conacyt Prensa

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Watch This Guy Build a Massive Solar System in the Desert | Short Film Showcase

Authors: Wylie Overstreet & Alex Gorosh
Via YouTube | March 2, 2017

 

The vastness of space is almost too mind-boggling for the human brain to comprehend. In order to accurately illustrate our place in the universe, one group of friends decided to build the first scale model of the solar system in seven miles of empty desert. Watch a beautiful representation of our universe come together in light and space in this extraordinary short film.

About Short Film Showcase:
The Short Film Showcase spotlights exceptional short videos created by filmmakers from around the web and selected by National Geographic editors. We look for work that affirms National Geographic’s belief in the power of science, exploration, and storytelling to change the world. The filmmakers created the content presented, and the opinions expressed are their own, not those of National Geographic Partners. Email SFS@ngs.org to submit a video for consideration. See more from National Geographic’s Short Film Showcase at http://documentary.com

About National Geographic:
National Geographic is the world’s premium destination for science, exploration, and adventure. Through their world-class scientists, photographers, journalists, and filmmakers, Nat Geo gets you closer to the stories that matter and past the edge of what’s possible.

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World’s First Braille Smartwatch Lets Blind People Feel Messages on Screen

Author:​ Rokas L
Via Bored Panda | March, 2017

 

There are over 285 million visually impaired people in the world, and some of these lives are about to get a lot better. South Korean developer Dot has produced the world’s first Braille smartwatch, and its features are just what you’d expect from a 21st century device.

The Dot displays information using 4 active dynamic Braille cells, and its users can select the speed at which the characters update. The Dot connects to a smartphone via Bluetooth (just like any other smartwatch) and can receive any text from any app or service (think Messenger, directions from Google Maps, etc.). Users can also send simple messages using its buttons on the side. The Dot also supports Open API, which means that anyone can develop or adapt apps for it.

Various digital devices for the blind have been around for some time now, but the vast majority of them use sound. This creates problems, because either a user has to plug in headphones and detach from surrounding sounds (that are vital to blind people), or make their information public. Also, existing digital Braille reading devices are mostly bulky and expensive – only about 5% of visually impaired people own one.

The Dot smartwatch has been in development for 3 years, and the company will finally start delivering its devices to some 140,000 backers (they also claim that Stevie Wonder is one of them). They plan to ship 100,000 watches in 2017, starting March, and the rest 40,000 next year. 1,000 units will be sold on retail in London for $320 too.

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