The Neuroscience of Creativity, Perception, and Confirmation Bias

By: Big Think
Via YouTube | June 28, 2017

To ensure your survival, your brain evolved to avoid one thing: uncertainty. As neuroscientist Beau Lotto points out, if your ancestors wondered for too long whether that noise was a predator or not, you wouldn’t be here right now. Our brains are geared to make fast assumptions, and questioning them in many cases quite literally equates to death. No wonder we’re so hardwired for confirmation bias. No wonder we’d rather stick to the status quo than risk the uncertainty of a better political model, a fairer financial system, or a healthier relationship pattern. But here’s the catch: as our brains evolved toward certainty, we simultaneously evolved away from creativity—that’s no coincidence; creativity starts with a question, with uncertainty, not with a cut and dried answer. To be creative, we have to unlearn millions of years of evolution. Creativity asks us to do that which is hardest: to question our assumptions, to doubt what we believe to be true. That is the only way to see differently. And if you think creativity is a chaotic and wild force, think again, says Beau Lotto. It just looks that way from the outside. The brain cannot make great leaps, it can only move linearly through mental possibilities. When a creative person forges a connection between two things that are, to your mind, so far apart, that’s a case of high-level logic. They have moved through steps that are invisible to you, perhaps because they are more open-minded and well-practiced in questioning their assumptions. Creativity, it seems, is another (highly sophisticated) form of logic. Beau Lotto is the author of Deviate: The Science of Seeing Differently.

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¿Por qué leer a Nietzsche como un filósofo pesimista cuando enseña sobre todo a amar la vida?

 

Autor: Pijama Surf
Vía Pijama Surf | Enero 1, 2016

En medio de las lecturas e interpretaciones que ha tenido a lo largo de la historia, la obra de Nietzsche guarda un intenso llamado para amar la propia existencia en todas sus aristas posibles.

Usualmente, en la historia de las ideas es común que autor y obra se confundan, que la biografía se inmiscuya en la impresión que podemos tener del trabajo realizado y entonces tengamos también una idea equivocada de ambos, vida y corpus.

Entre los varios ejemplos que podrían citarse al respecto, quizá uno de los más conocidos y asequibles para varios sea el de Friedrich Nietzsche, filósofo a quien encontramos bajo diversos avatares a lo largo de la historia según la lectura que se dio a su legado. Así, por ejemplo, lo mismo lo hallamos como un melómano entusiasta que como un implacable detractor de la Imúsica, como una suerte de ideólogo avant la lettre del régimen nazi, como heredero del pesimismo de Schopenhauer y también como el nihilista absoluto que, por eso mismo, inspiró en parte la idea del absurdo de la existencia de Camus, etcétera.

Como se ve, la obra de Nietzsche ha admitido varias lecturas, muchas de ellas cercanas al denominador común de la exaltación del sufrimiento y el dolor como constantes de esta vida y, por otro lado, la voluntad de poder como antídoto contra dicha regla, conceptos que de suyo poseen una carga negativa contra la cual es difícil ir durante un primer acercamiento. ¿Quién quiere aceptar que la existencia es esencialmente dolorosa? ¿Quién podría tomar de buen modo a un sujeto que sólo en el ejercicio del poder ha encontrado la forma de sobreponerse a ese destino? ¿No suenan ambas cosas un tanto radicales, en el extremo del pesar o en el extremo de la voluntad egoísta?

Aun con estar más o menos extendida, esa puede considerarse una lectura sumamente sesgada. Nietzsche habló de poder, es cierto, pero no en la manera en que podríamos identificarlo desde un punto de vista totalitario e instrumental. La idea de poder del filósofo era a un tiempo más elevada y más profunda: en uno de los videos de difusión de sus ideas que reseñamos este año se explica cómo la voluntad de poder es la forma en que podemos salir del laberinto del eterno retorno y así devenir Superhombres:

Desde otra perspectiva, esa tesis podría compararse con el esfuerzo por salir de la repetición que se busca en el psicoanálisis o, con más ambición aún, con la epifanía de romper con la dialéctica del amo y el esclavo. En todos los casos, incluido el cese del eterno retorno pregonado por Nietzsche, la recompensa última de poner nuestra voluntad en ello es el encuentro con la libertad auténtica, liberados de la fatalidad, de la repetición, del mundo del Amo, volcados de lleno sobre nuestro propio destino.

Esa es quizá una de las lecturas más ricas que podemos hacer de Nietzsche. Mirando desde otra perspectiva su pesimismo y su nihilismo, menos como una declaración de derrota que (mejor) como el antecedente necesario para celebrar la riqueza de la vida. En el sitio Brain Pickings, Maria Popova recupera un par de fragmentos de la obra nietzscheana que nos alientan a aceptar y entender el fracaso antes que querer huir de él; el primero de estos, el número 905 de La voluntad de poder, dice:

Aquellos hombres que en definitiva me interesan son a los que les deseo sufrimientos, abandono, enfermedad, malos tratos, desprecio: yo deseo, además, que no desconozcan el profundo desprecio de sí mismos, el martirio de la desconfianza de sí mismos, la miseria del vencido; y no tengo compasión de ellos, porque les deseo lo que revela el valor de un hombre: ¡que uno mismo perdura!

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Aquí podemos emparentar a Nietzsche con la filosofía estoica y su mirada cruda sobre las cosas del mundo, en especial el dolor y el sufrimiento. Como el alemán, los estoicos también creían que éstos eran parte natural de la existencia y que por ello mismo había que experimentarlos del mismo modo como aceptamos la felicidad o la alegría; por definición el dolor y el sufrimiento son más pesarosos, pero al final son también los que fortalecen nuestro espíritu y, al menos en teoría, nos hacen más sabios y más justos, templan nuestro carácter como la espada en la forja, situándonos en el camino de la “plenitud del ser” (eudaimonia) y de aquello que de verdad queremos para nuestra vida. En una de sus Epístolas morales a Lucilio, la número XVIII, Séneca aconsejó dedicar algunos días a vivir con lo mínimo posible, comer apenas lo necesario y tomar “un vestido áspero y rugoso”, y pasado un tiempo decir: “¿Es esto lo que temía?” (hoc est quod timebatur?), esto es, reconocer no sólo que para vivir basta lo esencial, sino también que a pesar de la adversidad la existencia continúa y que, quizá, así es mejor; por eso Nietzsche, al final del fragmento citado, celebra esa perseverancia de la voluntad en medio de la adversidad propia de la existencia: conocerla, padecerla y abrazarla como parte de nuestra vida para entender todos los aspectos de ésta, para entender a cabalidad lo mismo el disfrute que el dolor, el placer y el sufrimiento, y los matices entre ambos. Escribe el filósofo, en el parágrafo 12 de La gaya ciencia:

¿Tenemos que aceptar que la finalidad de la ciencia sea procurar al hombre el mayor número de placeres posible y el menor desencanto posible? Pero, ¿cómo hacerlo, si el placer y el desencanto se encuentran tan unidos que quien quisiera tener el mayor número de placeres posible debe sufrir, al menos, la misma cantidad de desencanto; que quien quisiera aprender a “dar saltos de alegría” debe prepararse para “estar triste hasta la muerte”? Tal vez así suceda. Al menos eso creían los estoicos, consecuentes en la medida en que deseaban el menor placer posible para conseguir de la vida el menor desencanto que se pueda (la sentencia que tenían constantemente en la boca, “el virtuoso es el más feliz”, podía servir tanto de enseñanza de escuela dirigida a la gran masa, como de casuística sutil para los refinados).

Antes que a una especie de balance teleológico, una idea de “karma” o de desendeudamiento de la culpa por las obras malas a través de las obras buenas (según lo explica Byung-Chul Han en La agonía del Eros), Nietzsche refuerza aquí la idea del temple de la voluntad en el sufrimiento para la mejor apreciación del disfrute.

El filósofo, en ese sentido, no es ajeno a la idea de fatalidad, pero quizá no en el sentido en que usualmente la entendemos, como algo inevitable y casi siempre pesaroso, sino más bien como aquello que por formar parte del mundo (el odio, el amor, el dolor, la felicidad), vamos a experimentar siquiera una vez en la vida, necesariamente. En otro texto exploramos la noción de amor fati (“amor al destino”), que Nietzsche expuso en un par de fragmentos de La gaya ciencia y de Ecce homo; en la sección 10 de esta última obra encontramos:

Mi fórmula para expresar la grandeza en el hombre es amor fati [amor al destino]: el no querer que nada sea distinto ni en el pasado ni en el futuro ni por toda la eternidad. No sólo soportar lo necesario, y aún menos disimularlo ―todo idealismo es mendacidad frente a lo necesario― sino amarlo.

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Y ese es el puente que nos permite unir la fatalidad de la vida en el mundo con el amor que podemos dedicarle no a la fatalidad, sino a nuestra propia vida. Mejor que aborrecer nuestra suerte, maldecir nuestro destino, rehuir al dolor y querer alejarnos del sufrimiento, Nietzsche nos enseña a amar la vida, nuestra vida, que en sí misma no podemos cambiar, porque ya es nuestra y es a la que damos cuerpo e historia con nuestros actos cotidianos pero que, en otro sentido, sí podemos transformar en función del lugar desde donde nos coloquemos con respecto a ella. Si somos capaces de amar aun (en) el infortunio, ¿qué no será cuando la felicidad se instale con plenitud en nuestra vida?

Para terminar, cerramos con este fragmento inquietantemente reflexivo de La gaya ciencia, subtitulado “La carga más pesada” (341):

¿Qué dirías si un día o una noche se introdujera furtivamente un demonio en tu más honda soledad y te dijera: “Esta vida, tal como la vives ahora y como la has vivido, deberás vivirla una e innumerables veces más; y no habrá nada nuevo en ella, sino que habrán de volver a ti cada dolor y cada placer, cada pensamiento y cada gemido, todo lo que hay en la vida de inefablemente pequeño y de grande, todo en el mismo orden e idéntica sucesión, aun esa araña, y ese claro de luna entre los árboles, y ese instante y yo mismo. Al eterno reloj de arena de la existencia se lo da vuelta una y otra vez y a ti con él, ¡grano de polvo del polvo!”? ¿No te tirarías al suelo rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que así te hablara? ¿O vivirías un formidable instante en el que serías capaz de responder: “Tú eres un dios; nunca había oído cosas más divinas”? Si te dominara este pensamiento, te transformaría, convirtiéndote en otro diferente al que eres, hasta quizás torturándote. ¡La pregunta hecha en relación con todo y con cada cosa: “¿quieres que se repita esto una e innumerables veces más?” pesaría sobre tu obrar como la carga más pesada! ¿De cuánta benevolencia hacia ti y hacia la vida habrías de dar muestra para no desear nada más que confirmar y sancionar esto de una forma definitiva y eterna?

Y tú, ¿cómo responderías? ¿Quisieras vivir una y otra vez este instante? ¿O esa pregunta te empujará a darle otro sentido a tu existencia de manera tal que, si la idea del eterno retorno es cierta, querrás vivir una y otra vez todos los instantes de aquélla?

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Celebrating the 117th birthday of the influential filmmaker and visual artist Oskar Fischinger

Celebrating the 117th birthday of the influential filmmaker and visual artist Oskar Fischinger

Creative Lead: Leon Hong
Via Google Doodle | June 22, 2017

Web link recommended by Fernanda Mejía from Colombia/Mexico, collaborator of Arttextum’s Replicación

I first discovered Fischinger’s work in a college class on visual music. His films, most of which were made from the 1920s to 1940s, left me awed and puzzled — how could he make such magic without computers?

Film-Flip book, 1970. Courtesy of Angie Fischinger
Film-Flip book, 1970.
Courtesy of Angie Fischinger

In the world of design, Fischinger is a towering figure, especially in the areas of motion graphics and animation. He is best known for his ability to combine impeccably synchronized abstract visuals with musical accompaniment, each frame carefully drawn or photographed by hand. A master of motion and color, Fischinger spent months — sometimes years — planning and handcrafting his animations.

Outward Movement, 1948. Oil on canvas.
Outward Movement, 1948. Favorite painting of Angie Fischinger, Oskars youngest child.
Courtesy of Angie Fischinger

Although mostly known for his films, Fischinger was also a prolific painter, creating numerous works that capture the dramatic movement and feeling of his films within a single frame. Unsatisfied with traditional media, he also invented a contraption, the Lumigraph, for generating fantastic chromatic displays with hand movements — a sort of optical painting in motion and a precursor to the interactive media and multi-touch games of today.
Even with the advanced technology that now exists, emulating Fischinger’s work is an impossible task. His colors and motion are so carefully planned yet naturally playful, his timing so precise yet human. So today’s Doodle aims to pay homage to him, while allowing you to compose your own visual music. I hope it inspires you to seek out the magic of Fischinger for yourself.

— Leon Hong, Creative Lead

Click the image to activate the Doodle
Click the image to activate the Doodle

Special thanks to Angie Fischinger, Oskar’s youngest child, who played an integral role in making this project possible. Below, she shares some thoughts about her father’s work and life:

My parents were German immigrants. They were forced to leave Germany in 1936 when it became clear that my father could not pursue his work as a filmmaker there (avant-garde was considered degenerate by Hitler and his administration). But many people who had already seen his films recognized his greatness. He received an offer to work at MGM and stayed in Hollywood after the war.

My father was incredibly dedicated to his art — some even called him stubborn. His passion and honesty were part of his brilliance, but they could also make him a bit difficult to work with. Sometimes our family struggled financially as a result, so everybody pitched in — the kids got paper routes or did babysitting. We were raised in a healthy, hard-working environment. We were happy, intellectually stimulated, and dedicated to education. Thanks to my family’s support and encouragement, I graduated from San Jose State and taught in the public school system for 30 years.

I feel incredibly proud of my family and am delighted to be the daughter of Oskar and Elfriede Fischinger. It means so much to me to see this celebration of my father’s art. It’s wonderful to know that his work, which has been steadily praised since the 1920s, will continue to receive worldwide recognition.

Production

  • Leon HongCreative Lead
  • Kris HomEngineer
  • Brian MurrayEngineer
  • My-Linh LeProducer & Proj Manager

Doodle Support

  • Perla CamposMarketing & Proj Support
  • Marci WindsheimerBlog Editor

Preset Composers

  • Local Natives
  • Nick Zammuto
  • TOKiMONSTA

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Humberto Salinas, creatividad científica en energías renovables

Autora: Janneth Aldecoa
Vía Conacyt Prensa | Mayo 22, 2017

 

Durante sus estudios de preparatoria, docentes, amigos y compañeros de clase pensaron que Humberto Salinas Lizárraga y Luis José Castillo Gaxiola se convertirían en grandes tecnólogos, cuando desarrollaron una máquina recicladora de combustible capaz de producir biodiesel.

Los jóvenes sorprendieron a compañeros y maestros al armonizar su interés por las energías renovables con la medicina. Actualmente cursan el cuarto semestre de esa carrera y continúan en el desarrollo del prototipo que los ha hecho acreedores de los primeros lugares en ciencias en concursos dentro y fuera de México.

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, Humberto Salinas comenta cómo él y su compañero, apoyados por su profesor Arturo Regalado, desarrollaron la máquina para la producción de biodiesel que les ha generado diversos triunfos, paralelo a sus estudios en el cuarto semestre de la licenciatura en medicina, en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Cómo funciona esta máquina?

Humberto Salinas Lizárraga (HSL): Es una máquina que acelera la producción de mayor calidad de biodiesel en poco tiempo, mediante la utilización de aceite vegetal reciclable.

Se trata de una mezcla de metóxido de sodio (CH3ONa) que funciona como catalizador. Una vez que tenemos la sustancia en el “recipiente 1” abrimos las llaves para que se dirija al “recipiente 2”, donde hacemos el mezclado, y el proceso de mezclado dura una hora.

Trabajamos con temperaturas de entre 40 y 50 grados (Celsius) para la correcta mezcla. Durante el proceso obtenemos biodiesel y glicerol (C3H8O3). La mezcla permanece en el recipiente 12 horas.

AIC: ¿Por qué decidieron desarrollar una máquina de este tipo?

HSL: Para reciclar y cuidar el medio ambiente. Al reciclar el aceite, no contaminamos el agua y disminuimos la contaminación atmosférica en un cincuenta por ciento, el dióxido de carbono (CO2). Decidimos hacer una máquina que funcionara, que generara biodiesel.

Desde que estábamos en preparatoria, en tercer año, nos interesaron los problemas relacionados con los combustibles, además de la contaminación atmosférica que todavía es un gran problema. Se me ocurrió investigar acerca de energías renovables. Encontré que el biodiesel es un combustible del que se sabe desde hace muchos años, pero que pocos conocen. Decidí elaborar este proyecto, primero en laboratorio, a ver si salía; a prueba y error hicimos muchas prácticas y fue donde hicimos las medidas necesarias para el biocombustible adecuado. Después hicimos la comparación entre el biodiesel y el diesel.

Acudimos a los laboratorios de Pemex, que está en la ciudad de Guamúchil, Sinaloa, y nos dieron el resultado, vimos que se parecían mucho, y encontramos que hacer el biocombustible era una buena idea, pero que era muy complicado y además era muy tardada la elaboración. Después decidimos desarrollar una máquina que acelerara la producción en el menor tiempo posible. Primero hicimos varios dibujos de cómo queríamos que fuera la máquina, después elegimos el mejor diseño y así lo hicimos.

AIC: ¿Cuáles son los premios y reconocimientos que han obtenido con este proyecto?

HSL: Primero, logramos asesoría por parte del Centro de Ciencias de Sinaloa (CCS). Nos apoyaron Nydia Berrelleza Garibaldi y Nidia López Parra. Después obtuvimos la acreditación a la ExpoCiencias estatal, celebrada en Mazatlán, y ahí conseguimos el pase a la competencia nacional, en Tampico, y posteriormente a la edición 58 del Foro de Ciencias Juvenil Internacional de Londres (LIYSF, por sus siglas en inglés).

AIC: Recientemente obtuvieron el primer lugar del Premio Energías Renovables, convocado por el municipio de Culiacán. ¿Qué representó para ustedes este nuevo triunfo?

HSL: Ahí participaron tres jueces, uno del Centro de Ciencias de Sinaloa, otro del Parque de Innovación Tecnológica (PIT) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y del municipio de Culiacán. Estamos muy contentos porque este proyecto lo hemos elaborado desde que estudiábamos preparatoria. Hemos ganado varios eventos y concursos. No esperábamos ganar este primer lugar, pero así fue. Ahora queremos mejorar el proyecto.

AIC: ¿Cómo han pensado mejorar el proyecto?

HSL: Estamos mejorándolo. Ya es un proyecto que tiene tiempo y se va deteriorando, lo estamos mejorando. Queremos automatizarlo. Queremos que el proyecto sea automatizado y que sea de energías renovables, que no requiera electricidad, y funcione con una instalación de paneles solares, es decir, que sea autosustentable por sí solo.

El próximo mes de septiembre tendremos nuevos avances del proyecto en un evento que se realizará en el Centro de Ciencias de Sinaloa. Nos gustaría apoyo para impulsar este proyecto para mejorarlo y darlo a conocer a más gente.

AIC: Además del mejoramiento de la máquina y sus estudios de medicina, ¿cómo participan en la capacitación a otros jóvenes interesados por la ciencia?

HSL: Es difícil combinar todas las actividades, pero sí es posible. Junto al profesor que nos asesoró en todo el proyecto, decidimos apoyar a más estudiantes.

Mi compañero y yo asesoramos a alumnos de nivel medio superior en la Preparatoria Guamúchil de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Hay diferentes proyectos, les damos las bases para que puedan elaborar un proyecto y nosotros los acompañamos en el proceso.

Imágenes: Conacyt prensa

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World’s First Braille Smartwatch Lets Blind People Feel Messages on Screen

Author:​ Rokas L
Via Bored Panda | March, 2017

 

There are over 285 million visually impaired people in the world, and some of these lives are about to get a lot better. South Korean developer Dot has produced the world’s first Braille smartwatch, and its features are just what you’d expect from a 21st century device.

The Dot displays information using 4 active dynamic Braille cells, and its users can select the speed at which the characters update. The Dot connects to a smartphone via Bluetooth (just like any other smartwatch) and can receive any text from any app or service (think Messenger, directions from Google Maps, etc.). Users can also send simple messages using its buttons on the side. The Dot also supports Open API, which means that anyone can develop or adapt apps for it.

Various digital devices for the blind have been around for some time now, but the vast majority of them use sound. This creates problems, because either a user has to plug in headphones and detach from surrounding sounds (that are vital to blind people), or make their information public. Also, existing digital Braille reading devices are mostly bulky and expensive – only about 5% of visually impaired people own one.

The Dot smartwatch has been in development for 3 years, and the company will finally start delivering its devices to some 140,000 backers (they also claim that Stevie Wonder is one of them). They plan to ship 100,000 watches in 2017, starting March, and the rest 40,000 next year. 1,000 units will be sold on retail in London for $320 too.

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“Cuando quiero algo me lo pido a mí misma”

Autor: CiseiArgentina
Vía Consejo Interamericano sobre Espiritualidad Indígena | Mayo 13, 2015

 

La Abuela Margarita, curandera y guardiana de la tradición maya, se crió con su bisabuela, que era curandera y milagrera. Practica y conoce los círculos de danza del sol, de la tierra, de la luna, y la búsqueda de visión. Pertenece al consejo de ancianos indígenas y se dedica a sembrar salud y conocimiento a cambio de la alegría que le produce hacerlo, porque para sustentarse sigue cultivando la tierra. Cuando viaja en avión y las azafatas le dan un nuevo vaso de plástico, ella se aferra al primero: ‘No joven, que esto va a parar a la Madre Tierra’. Rezuma sabiduría y poder, es algo que se percibe con nitidez. Sus rituales, como gritarle a la tierra el nombre del recién nacido para que reconozca y proteja su fruto, son explosiones de energía que hace bien al que lo presencia; y cuando te mira a los ojos y te dice que somos sagrados, algo profundo se agita.

Ella nos dice: ‘Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.’

-¿Dónde vamos tras esta vida?

-¡Uy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. La muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.

-¿Cómo que si quieres…?

-Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.

-Ya se la ve a usted sabia, abuela.

-El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.

-¿Con quién?

-Con el fuego. ‘Yo estoy en ti’, me dijo. ‘Ya lo sé’, respondí. ‘Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?’, dijo. ‘¿Cómo lo hago?’, pregunté.

-Interesante conversación.

-’Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?’.

-¿Y para qué quieres el cuerpo?

-Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.

-Hola.

-El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. ‘Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan’. Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: ‘Ahora me voy a descansar’. Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…

-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?

-Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: ‘Al anochecer vengan a por mi cuerpo’. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle, la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?

-¿Qué hizo?

-Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: ‘Habla de mí’, así que le voy a hablar de ella.

-Su hija, ¿también decidió morir?

-Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse, y nadie quiere vivir sin sentido.

-¿Qué merece la pena?

-Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. ‘¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?’, decían.

-Aquí la tierra se explota, no se venera.

-¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.

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-¿Cuál es la misión de la mujer?

-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo…

-¿…?

-Que pueden usar el poder del Gran Espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.

-Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.

-Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros.

-Mientras no te empaches de ti mismo.

-Debemos utilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.

-¿Desde cuándo lo sabe?

-Momentos antes de morir mi hija me dijo: ‘Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré’. Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?

-Sí.

-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: ‘Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos’. Creo que ese tiempo ha llegado.

Imágenes: CISEI y SophiaOnline

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