Verdades y mitos del consumo de mariguana

Autor: Ana Luisa Guerrero
Vía Conacyt | Noviembre 30, 2017

Los mitos populares alrededor de la mariguana justifican su consumo al considerarla una droga blanda. Se refieren a que es una sustancia natural, que no hace daño ni produce adicción ni síndrome de abstinencia, o que no tiene efectos adversos importantes.

Sin embargo, múltiples investigaciones alrededor del mundo dan cuenta que la mariguana (Cannabis sativa) genera cambios estructurales y funcionales en el cerebro y en el sistema nervioso.

Ciudad de México. 30 de noviembre de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- Tres o cuatro bocanadas de un “churro” de mota son suficientes para sentir —en cuestión de minutos— sus efectos relajantes. Pronto, la mente tiene una sensación de euforia seguida de relajación; los músculos del cuerpo entran en un estado de descanso y perciben los olores, sabores y sonidos de forma más intensa; pueden tener unas ganas tremendas de dormir o un hambre descomunal, en tanto que perciben que el tiempo transcurre más lento.

mariguana-arttextum-replicacion.jpg

Esta sensación placentera, mejor conocida como uso recreativo o lúdico, pareciera tener consecuencias inofensivas, pero la sustancia psicoactiva Delta-9-Tetrahidrocabnnabinol (Delta-9-THC) es la responsable de la mayoría de los efectos adversos a nivel cerebral y en otras regiones del cuerpo.

Originaria de Asia central y del sur, la mariguana es la droga ilícita de mayor consumo en el mundo, contabilizándose alrededor de 183 millones de consumidores en 2014, de acuerdo con el Informe Mundial sobre las Drogas 2017.

mariguana-arttextum-replicacion2

En México es el estupefaciente más consumido con una tendencia al alza, pues la prevalencia de haberla usado alguna vez se incrementó de 3.5 por ciento en 2011 a 8.6 por ciento en 2016, según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017. Mientras que en la población escolar nivel bachillerato, su prevalencia es de 18.5 por ciento en el medio urbano y 11.8 por ciento en el ámbito rural, según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes 2014.

Subjetividad vs evidencia científica

Ezequiel López fuma la hierba desde hace 36 años. Lo hace diario con un cigarrillo, pero hay ocasiones en que uno no es suficiente y se permite otros. La probó a los 14 años, cuando cursaba la preparatoria, por la curiosidad de saber qué se sentía. Su efecto relajador le agradó y de ahí a la fecha la considera parte de su canasta básica.

“No consumo mucho. Me hago un cigarro, le doy unas fumadas, me siento pacheco y lo apago. Cuando se me pasó el viaje, me da hambre y como; me lavo la boca y vuelvo a fumar, casi todo el día ando mariguano”, reconoce.

Los mitos populares alrededor de la mariguana justifican su consumo al considerarla una droga blanda. Se refieren a que es una sustancia natural y medicinal, por lo tanto no hace daño; que no produce adicción ni síndrome de abstinencia, o que no tiene efectos adversos importantes, como el hecho de no morir por una sobredosis.

Estas ideas provienen directamente de quienes la usan. Para Ezequiel, la hierba es como la medicina que le apacigua las presiones: “si tengo una preocupación, me tranquiliza; si no puedo dormir, me relaja y duermo; si no me da hambre, hace que todo se me antoje”.

En su historial de consumo de estupefacientes figuran la “Juana”, la cocaína, la morfina sintética y la piedra, drogas que considera más fuertes y a las que les atribuye su etapa delictiva.

Tras haber comparado los efectos de cada una de esas sustancias, considera que la cannabis es natural e inofensiva, pues dice no haber identificado ningún daño en su persona, “hasta ahora no se me borra la cinta”.

Incluso le confiere efectos medicinales, al considerarla un antidepresivo, porque “si estás bajoneado o presionado, te das un toquecito y todo tranquilo”

Sin embargo, la evidencia científica muestra lo contrario. Múltiples investigaciones alrededor del mundo dan cuenta que la mariguana (Cannabis sativa) genera cambios estructurales y funcionales en el cerebro y en el sistema nervioso. Entre ellos, el deterioro de la capacidad para recordar información nueva, alteraciones de la percepción de espacio-tiempo; eleva la frecuencia cardiaca y disminución de la presión arterial, aumenta el riesgo de trastornos psiquiátricos y disminuye las respuestas inmunológicas; además de alterar la coordinación motriz al impedir el desempeño adecuado en actividades físicas (deportes, conducción de vehículos, actividad sexual, etcétera); en tanto que se le asocia a la depresión y el nerviosismo, a bronquitis e infecciones pulmonares, como se reseña en el artículo “El cerebro, las drogas y los genes”.

¿Cómo actúa? Y ¿Cómo afecta?

Nuestro organismo cuenta con moléculas parecidas a las que provocan el efecto psicoactivo de la mariguana, se trata de los receptores endocannabinoides, los cuales son generados por las neuronas cerebrales para modular su actividad, su función es mantener el equilibrio interno del cuerpo (homeostasis) y de manera natural nos induce el placer de relajarnos, de dormir, de comer o de la actividad sexual.

Cuando los endocannabinoides son sobre estimulados por sustancias externas, se generan más conexiones de las que se requieren y, por lo tanto, promueven que la persona reincida en el consumo.

En la Cannabis sativa hay entre 500 y 700 compuestos, de ellos unos 70 tienen acción cannabinoide, siendo el Delta-9-THC de los más estudiados por su carácter psicoactivo.

Al fumar un porro, los efectos comienzan a sentirse rápidamente por la capacidad de esta especie vegetal para llegar al cerebro después de atravesar las barreras biológicas. Estando ahí, actúa sobre los receptores endocannabinoides CB1 y CB2, los cuales modulan la liberación de diferentes sustancias químicas (neurotransmisores) relacionadas con la modulación de la densidad ósea, el apetito y los fenómenos inflamatorios, entre otros aspectos.

La doctora Silvia Cruz Martín del Campo, académica del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), señala que esta molécula tiene acción sobre receptores localizados en el hipocampo y en la corteza frontal, regiones que permiten crear nuevas memorias y cambiar su foco de atención, además que están relacionadas con la percepción de las consecuencias de los actos.

“Pero además actúa en el sistema inmunológico, en la unión de receptores CB2, provocando que las células respondan menos”, refiere en entrevista.

Las moléculas de Delta-9-THC actúan además en el cerebelo, una región encargada de funciones como la coordinación motriz fina, la producción del lenguaje y de ritmo, la percepción del tiempo y procesos cognitivos de mayor orden.

Investigadores del Instituto de Neurobiología de la UNAM, campus Juriquilla en Querétaro, analizan esta región para conocer de qué forma las afecta esta molécula psicoactiva.

Bajo la dirección del doctor Sarael Alcauter Solórzano, el estudio consiste en analizar imágenes de resonancia magnética del cerebro de consumidores de mariguana y de un grupo control (no consumidores); con ello se quiere conocer si existen diferencias estructurales y funcionales.

“Hemos encontrado que el cerebelo puede mostrar patrones alterados de desarrollo a causa de esta molécula, y que los consumidores presentan menor conectividad funcional en estas redes comparadas con los sujetos control; aunque hay que reconocer que este hallazgo puede no ser consecuencia del consumo, o bien, ser una diferencia entre la estructura y la función del cerebro que predispone a los sujetos al consumo”, explica el investigador a la Agencia Informativa Conacyt.

Adicionalmente, han detectado que los consumidores de cannabis presentan menor conectividad funcional en las redes frontoparentales, las cuales están encargadas de funciones ejecutivas, como la memoria de trabajo y atención.

Adiós a los mitos

A sus 50 años, Ezequiel López rechaza tener una adicción a la mota, asegura poder dejarla en el momento que lo desee, sin que le provoque alguna alteración.

“La he dejado una semana, 15 días o hasta un mes y nada. Estuve jurando por varias etapas y no tuve ningún problema”, dice.

No obstante, la literatura científica ha documentado que la Cannabis sativa sí genera adicción y síndrome de abstinencia. Se ha mostrado que las personas que la usan frecuentemente desarrollan tolerancia farmacobiológica, lo que los lleva a consumir cantidades mayores para obtener los efectos deseados.

En el Laboratorio de Cannabinoides de la Facultad de Medicina de la UNAM se han realizado experimentos utilizando como modelos ratones de laboratorio a los que se les suministra el principio activo de la mariguana, en los que se observa que el Delta-9-THC genera tolerancia, dependencia y abstinencia, como lo dejó de manifiesto el doctor Óscar Prospero en el Simposio Marihuana y Salud en 2015.

En sus pruebas observaron que al dejar de suministrar la sustancia psicoactiva e inducir el síndrome de abstinencia presentan signos que hacen evidente los efectos, entre ellos rascarse el cuerpo, lamerse los genitales, dar saltos y realizar una marcha hacia atrás.

De acuerdo con la doctora Silvia Cruz Martín del Campo, este síndrome no es tan evidente en los consumidores de mariguana, como sí ocurre con otras drogas, debido a que la sustancia psicoactiva, después de actuar en el cerebro, tiende a almacenarse en el tejido adiposo y se mantiene ahí a lo largo de varias semanas, por lo que durante ese tiempo sigue suministrándose de manera constante.

Empero, en los consumidores que dejan de consumirla por periodos prolongados presentan cuadros de ansiedad, irritabilidad, inquietud, dificultad para dormir y pérdida de apetito. Durante su presentación en el foro Mariguana, una mirada desde la evidencia científica, la investigadora nacional nivel II explicó que se ha documentado que la adicción se desarrolla en uno de cada nueve usuarios cuando el consumo se inició después de los 18 años, pero es de uno de cada seis en consumidores menores de esa edad.

Un mito común es que por sí misma es medicinal y, por lo tanto, fumarse un churro contribuye a tener buena salud; tal y como considera Ezequiel López: “es medicinal porque no me enfermo, en la casa a todos les da gripa y a mí no”.

Las investigaciones en torno a aplicaciones terapéuticas y farmacéuticas de los compuestos activos de la mariguana giran en torno a algunas sustancias no psicoactivas, como el cannabidiol, a partir de la cual se han desarrollado medicamentos que actúan sobre los endocannabinoides.

Actualmente en el mercado hay fármacos basados en este compuesto que contribuye al tratamiento de enfermedades. Por ejemplo, Nabilone y Dronabinol, receptados para prevenir náuseas y vómito causado por tratamientos contra el cáncer y que se receta cuando otros medicamentos no funcionan, así como la pérdida de apetito y de peso; y Sativex, un medicamento recetado para tratar a esclerosis múltiple.

No apto para menores

arttextum-replicacion-mariguana3.jpg

El cerebro es un órgano que también se va desarrollando conforme a nuestra edad; el de niños y adolescentes está en constante maduración y existe evidencia científica que si el consumo de estupefacientes se realiza en edades tempranas se registra un deterioro cognitivo.

La doctora Silvia Cruz Martín del Campo, especialista en neurobiología de las adicciones, detalla que el cerebro adolescente es más susceptible a tomar riesgos y a tener los efectos gratificantes de una sustancia de abuso, por lo que es más fácil que desarrolle adicciones.

“Se sabe que el consumo en inicio temprano disminuye la conectividad neuronal, porque las diferentes zonas del cerebro que queremos conectadas son las que tienen que ver con las emociones, con la forma de echarlas a andar y de controlarla. Un adulto que se desarrolla bien, desarrolla una buena conectividad entre la parte impulsiva y la racional, que hace que tengamos la capacidad de evaluar los riesgos y asumir el control de la conducta; los adolescentes y personas que consumen drogas, tienen un desbalance en esta área”, abunda.

El consumo de drogas ilícitas en menores de 10 y 18 años ha aumentado en las últimas décadas, siendo de 17.2 por ciento, refiere la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas entre Adolescentes (Encode) 2014.

El problema no es menor, considera la investigadora del Cinvestav, debido a que el deterioro de la memoria que provocan los estupefacientes, entre ellos la mariguana, afecta su desarrollo escolar e impacta directamente en sus posibilidades de éxito, de ahí que pugna porque las políticas públicas pongan particular atención en la prevención y tratamiento en los menores de edad.

Despenalización, ¿hacia dónde va?

arttextum-replicacion-mariguana4.jpg

En abril pasado, el Poder Legislativo realizó reformas para eliminar la prohibición y penalización del uso medicinal e investigación científica de la mariguana y sus derivados de su producción y distribución con estos fines.

En ellas se establece que el Tetrahidrocannabinol (THC) es una sustancia psicotrópica con valor terapéutico, que en concentraciones de isómeros menores o iguales a uno por ciento no representan problemas para la salud pública.

Desde la perspectiva de la comunidad científica, los cambios a la legislación son importantes porque permitirán explorar y explotar el potencial médico de las moléculas de la Cannabis sativa; no obstante, consideran que esta permisividad podría potenciar su consumo.

El doctor Sarael Alcauter califica de positivos los cambios en la legislación porque las posturas prohibicionistas limitan incluso la investigación, y a partir de los trabajos científicos que se realicen en torno al uso terapéutico contribuirán a asuntos de salud pública.

Pero además considera que desde su trinchera, el estudio que realizan en torno a los efectos por el alto consumo de cannabis, generan evidencia científica sobre la otra cara de la moneda, que son los efectos adversos que genera, y la pertinencia de que haya políticas públicas adecuadas.

A esa postura se suma la doctora Silvia Cruz Martín del Campo: “nosotros como farmacólogos que hacemos investigación, damos evidencias científicas que sean un insumo para que quienes hacen las políticas públicas tomen las mejores decisiones y no es una cosa dicotómica”.

Desde el punto de vista del consumidor, Ezequiel López defiende las modificaciones legales, pues de esta manera “ya no se nos ve a los mariguanos como delincuentes, sino como personas que tenemos derecho a fumar lo que queremos”, dice mientras exhala el humo de su churro.

Creemos en tu trabajo y opinión, por eso lo difundimos con créditos; si no estás de acuerdo, por favor contáctanos.


Artists de Arttextum relacionados:

Valeria Caballero Aguilar, artista Arttextum
Valeria Caballero Aguilar
Mauricio Palos, artista Arttextum
Mauricio Palos
Bárbara Santos, artista Arttextum
Bárbara Santos

 

The war photographer who reinvented himself off-the-grid

By: Andrea Kurland
Via huck | February 18th, 2017

Processing trauma

Rafal Gerszak had to witness war in order to document history, but it almost cost him his life. Out in the wild of Canada’s north, he found his way back from the brink.

Spera District, Khost Province, Afghanistan. Hot thick air, window grease, an endless brown horizon. Four Humvees filled with armoured men trail through the ridgelines, kicking up a cloak of dust that bounces in sync with the convoy. Minutes become hours in an un-air-conditioned fuzz. Sweat drips. Eyes close. Men begin to doze.

Rafal Gerszak was never more fresh faced than the day he first arrived in Afghanistan. It was 2008, Obama’s debut year, and the Canadian photographer decided to face an urge: a desire he had to better understand the contours of his Polish roots.

In 1989, Rafal was a 10-year-old child living in a refugee camp in West Germany awaiting a visa to Canada with his family. He recalls his father’s friends rushing off to witness “a historical event”, but it would be years before he connected that day with the fall of the Berlin Wall.

Afghanistan, he figured, was somewhere to confront the past: the pink mist trail left in Communism’s wake, and the butterfly effect felt by his family. The war in Afghanistan – triggered in 1979 by Soviet Forces, fuelled by US-backed Islamic insurgents, and escalated by 9/11 – was a story worth documenting, thought Rafal, precisely because no one else seemed to think it was.

“I went to Afghanistan because it is so underreported,” says the 36-year-old, who hoped to embed with Polish forces for 30 days but ended up spending 12 months with a US platoon. “They approved my embed because I was basically the only journalist on the ground.”

arttextum-replicacion-guerra.jpg

Rafal is sat in the apartment he shares with his girlfriend and son on the corner of East Hastings and Clark Drive in Vancouver – or as he calls it, “ground zero of the opioid overdose epidemic”. It’s a gritty part of town, where history feels real.

On good days, it’s a base from which to travel to assignments. On bad ones, it’s filled with ghosts. “It could be a helicopter flying overhead,” he says. “Or when I hear the wind blow and the windows rattle. Little things like that take you back to that space where everything is black and white.”

That monochrome world, of life and death, became Rafal’s reality for the year that he spent with the 104th Air Force Division – “sleeping, eating, shitting” alongside a group of young men, equally fresh faced, and veterans who’d been in Iraq. Weeks would go by where barely anything happened. But when it did, it left more than a mark.

July 02. 2008: Three hours from the combat operating post. The radio crackles to life. A red-hot engine has brought one vehicle to a halt. Sluggish bodies and heavy heads are summoned into action. Chains connect one 4×4, now comatose, with a towing-partner. The snake of Humvees makes a U-turn and accepts its Sisyphean fate. Hot thick air, window grease, an endless brown horizon. The same muted peaks fill the same frame – then a figure breaks the rhythm. A silhouette on the ridgeline that wasn’t there before.

In March 2009, on the plane home, Rafal promised himself he’d never go back. “But two months later, I bought a one-way ticket to Kabul.” Home wasn’t as he left it; friends and family felt different. The smallest thing could trigger him into a frustrated rage. The woman in the coffee shop complaining that two-per-cent milk won’t cut it. Friends talking about the same old things they talked about before. No one seemed to get it.

“For a while I was blaming the people around me like, ‘What the fuck is wrong with everybody?’ But slowly I started realising that I needed to change things – it wasn’t everybody around me that was screwed up.”

Back in Kabul, Rafal found distraction photographing life inside and beyond the military base. Soldiers and fixers blended into one seamless band of brothers. In Afghanistan, the lines were simple. “Life at home is full of grey areas, but in a conflict zone it’s black and white,” says Rafal.

“If I’m going into a village, or covering a political event, it didn’t matter if I had showered or what kind of person I was. If I was trustworthy, they welcomed me into that situation. Back home, if I didn’t shave for a couple of days, all of a sudden I’m looked upon as that. Over there it wasn’t like that. Things seemed a lot clearer for me in a situation like that – I didn’t have to think about these little things in life that didn’t matter. That don’t matter.”

July 02. 2008: One hour from the combat operating post. Ting ting ting ting ting. Tiny rocks razor sharp cascade against the glass. The convoy has been ambushed. Those rocks turn out to be pellets of lead and rocket-propelled grenades. He grasps his camera with a hand that feels as numb as a foreign object. Time slows. Dust clears. A bullet strikes between his eyes.

Post-Traumatic Stress Disorder (PTSD) is a mental condition triggered by a terrifying event. Symptoms may include flashbacks, nightmares and severe anxiety, as well as uncontrollable thoughts about the event, feelings of isolation, irritability and guilt. Rafal didn’t know any of that until he started doing a bit of reading.

“I didn’t know if I was experiencing it, because I didn’t know what it was. There were no flashbacks, I didn’t wake up in cold sweats. It wasn’t those kinds of symptoms – just little details of my life that were affected.”

Helicopters and wind were just some of Rafal’s triggers when he returned to Canada for good. But it’s the day of the ambush – the ting of metal against glass – that’s scorched into his memory. “It was one of those days where you didn’t expect anything to happen,” he says. “You’re sort of dozing off and your whole world is flipped upside down.

A bulletproof window saved Rafal’s life, but it couldn’t block the aftershock. Back home in Vancouver, he would drive through the Rocky Mountains to visit family in Edmonton, taking in a vista that typically inspires calm or awe.

“When I first got back I used to look at the ridgelines and say, ‘Oh, that’s a good spot for them to ambush us from.’ That’s what I’d be saying to myself in my mind – and I needed that to be gone.”

Still battling with the grey areas that govern city life, feeling irritable and siloed in a crowd, in summer 2013 Rafal packed a bag, jumped in a van with his girlfriend and son and without thinking headed north.

They drove across the Arctic Circle, taking in 7,000km in two weeks, and ended up in Inuvik, Northwest Territories. Since that trip, the city has become a pitstop, a base from which to organise work and the next trek into the wilderness. Rafal has been to some of the most remote corners of the Yukon and Northwest Territories, from Sixty Mile River and Ogilvie Mountains to the shores of the Arctic Ocean in Tuktoyakyuk. He’s lived with an off- the-grid community for six months, and returns to Inuvik at least once a year; it’s where he adopted his first retired sled-dog and – though he’ll only admit it with a warm laugh – where ultimately he believes he was saved.

“The self-therapy was basically going out into the woods and camping in the middle of nowhere,”says Rafal.“I read that there’s more moose than people in the Yukon – there’s just over 20,000 residents in the Yukon Territory, which to me was perfect. The less people, the more nature, the better.”

Rafal only started making pictures a few trips in after noticing the rapid changes happening in Canada’s North. In the summer of 2016, the Slims River in the Yukon Territory stopped running without warning, due to the receding Kaskawulsh Glacier. Members of the Yukon Geological Survey will study the area for years to come to determine the impact on land and wildlife. In the meantime, all that Rafal can do is preserve what keeps drawing him here.

“This project is ultimately my thanks to that environment, giving me what it gave me,” he says. “In my mind it may not be here for future generations, so being able to photograph it and contribute in some way to keeping that memory alive – that was my thanks to being saved by nature. It sounds corny but it’s the truth.”

March 02. 2015: Inuvik, Northwest Territories. ‘Bird’ lands on cabin door, eyes up scraps of meat. ‘Fox’ enters ‘Den A’ for eight minutes, then emerges and heads for ‘Den B’. ‘Bird’ its towards the floor, hovering to steal a morsel. ‘Dog’ ambushes from behind.

Dawson City is a drive-through town with one good local store. Rafal headed there when he first arrived, carrying a book called The Colourful Five Per Cent. “It’s basically about all the characters that inhabit the Yukon, and I wanted to meet more,” he says. “I asked a lady if there were any old-school Yukoners living a bush life, off-the-grid. That’s how I met Corwin.”

Corwin Guimond, 66, arrived in the Yukon in 1973 to become a trapper and learn to live off the land. He lives in a hand-built cabin in the back of beyond, waking up most mornings at the crack of dawn to go salmon fishing.

The Back of Beyond, Chapter 1

“I’ve never had a relationship like that with anybody – except in Afghanistan,” says Rafal, who visits Corwin at least once a year and was on the phone to his wife just yesterday.

“He doesn’t give a shit if I shave, or if I’m muddy from a hike. If I say I’m going to help him unload his boat in the morning, I’m there. There’s no judgement between us – no strings attached. He brings me back to, I guess, a simpler time.”

For someone who once identified as a ‘city guy’, Rafal’s life has taken a surprise diversion. Despite growing up in rural Alberta, he had to go to Afghanistan to experience his first hike, and used to think “the bigger the city, the more people, the better”.

Afghanistan taught him how to survive in the wild. The memories he shares with soldiers-turned-friends of long arduous hikes through the Hindu Kush mountains are cherished, but not always warm.

“Going out hiking again and experiencing nice things instead helped me reclaim nature as a positive experience.”

Rafal splits his time between his place in Vancouver and off-the-grid cabins, where he can go for weeks without seeing another person. He usually heads up after summer ends (“It’s like a bad Armageddon movie, with all these RVs heading south and I’m the only one heading north”) and starts to unwind as soon as he’s out of range (“I’d be happy if they turned o all social media; sometimes I think I was born in the wrong era”). Assignments still bring him back to the city – and sometimes they bring up old ghosts.

Recently, Rafal covered the Nathan E. Stewart tugboat disaster near Bella Bella, British Columbia. The boat, owned by Texas- based Kirby Corporation, ran aground on 13 October near the Great Bear Rainforest carrying 223,831 litres of diesel fuel. “To give focus to a story like that means the world to me now,” says Rafal. “But still, I was scared shitless on the plane back.”

A newfound fear of flying is another hangover from Afghanistan, but even local stories can summon up demons. A couple of weeks ago, Rafal joined local firefighters on a ridealong. “And it took me back right to those same situations,” he says.

“You’re in the truck and the radio is going. For three or four days after that, I couldn’t sleep, I couldn’t eat. But knowing I can get back to being better, it’s easier. I don’t need months or years to get back to a peaceful moment. It just takes a few days of working through it – usually out in nature.”

In the Yukon, with friends like Corwin as his guide, Rafal has found release. But the North hasn’t become a place to escape. If anything, it’s more like a trusted old friend forcing him to face things head on. There is comfort in this new familiar world.

“You know, rules in regular society are very flexible,” says Rafal. “Things change so often, even laws. But in nature, if you put yourself in a certain situation you can die – and these rules have been in place for thousands of years. That started bringing me peace. It wasn’t just in war that things are black and white – in a peaceful life that can also be true.”

We believe in your work, that's why we share it with original links; if you disagree, please contact us.


Related Arttextum Artists:

Pedro Reyes, artista Arttextum
Pedro Reyes
Mauricio Palos, artista Arttextum
Mauricio Palos
Valeria Caballero Aguilar, artista Arttextum
Valeria Caballero Aguilar

Objetivo de desarrollo sostenible: Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles

Autor: Naciones Unidas
Vía Naciones Unidas | Progresos en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2017

El 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. Cada objetivo tiene metas específicas que deben alcanzarse en los próximos 15 años.

Para alcanzar estas metas, todo el mundo tiene que hacer su parte: los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y personas como usted.

¿Quieres participar? Puedes empezar por decirle a todos acerca de estos objetivos.

Objetivo 11: Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles

arttextum-replicacion-ciudades2

Las ciudades son hervideros de ideas, comercio, cultura, ciencia, productividad, desarrollo social y mucho más. En el mejor de los casos, las ciudades han permitido a las personas progresar social y económicamente.

Ahora bien, son muchos los problemas que existen para mantener ciudades de manera que se sigan creando empleos y prosperidad sin ejercer presión sobre la tierra y los recursos. Los problemas comunes de las ciudades son la congestión, la falta de fondos para prestar servicios básicos, la escasez de vivienda adecuada y el deterioro de la infraestructura.

Los problemas que enfrentan las ciudades se pueden vencer de manera que les permita seguir prosperando y creciendo, y al mismo tiempo aprovechar mejor los recursos y reducir la contaminación y la pobreza. El futuro que queremos incluye a ciudades de oportunidades, con acceso a servicios básicos, energía, vivienda, transporte y más facilidades para todos.

Creemos en tu trabajo y opinión, por eso lo difundimos con créditos; si no estás de acuerdo, por favor contáctanos.


Artists de Arttextum relacionados:

Grupo Recicla Sustenta, artista Arttextum
Grupo Recicla Sustenta
Valeria Caballero Aguilar
Valeria Caballero Aguilar
Edith López Ovalle, artista Arttextum
Edith López Ovalle

Purcell: Dido & Aeneas – Jessye Norman

Purcell: Dido & Aeneas – Jessye Norman

Autores: Dido & Aeneas 1986 recording English Chamber Orchestra, Jessye Norman, Robert Aldwinckle, Della Jones, Thomas Allen, Adrian Beers, Patricia Kern, Elizabeth Gale
Vía YouTube

Video recomendado por Fernanda Mejía, colaboradora de México para Replicación de Arttextum

Dido & Aeneas 1986 recording English Chamber Orchestra, Jessye Norman, Robert Aldwinckle, Della Jones, Thomas Allen, Adrian Beers, Patricia Kern, Elizabeth Gale 0:00 Dido and Aeneas – Overture 2:09 Dido and Aeneas / Act 1 – “Shake the cloud from off your brow” Marie McLaughlin 3:24 Dido and Aeneas / Act 1 – “Ah! Belinda, I am prest with torment” Jessye Norman 9:05 Dido and Aeneas / Act 1 – “Whence could so much virtue spring?” – “Fear no danger” Jessye Norman 12:36 Dido and Aeneas / Act 1 – “See, your Royal Guest” – “If not for mine” – “To the hills and the vales” – The Triumphing Dance Marie McLaughlin 17:59 Dido and Aeneas / Act 2 – Prelude for the witches English Chamber Orchestra 19:00 Dido and Aeneas / Act 2 – “Wayward sisters” – “But ere we this perform” Patricia Kern 23:58 Dido and Aeneas / Act 2 – “In our deep vaulted cell” – Echo Dance of the Furies English Chamber Orchestra Chorus 27:05 Dido and Aeneas / Act 2 – Ritornelle – “Thanks to these lonesome vales” Marie McLaughlin 29:50 Dido and Aeneas / Act 2 – “Oft she visits” – “Behold, upon my bending spear” Elizabeth Gale 33:15 Dido and Aeneas / Act 2 – “Stay, Prince” – “Jove’s commands shall be obey’d” Derek Lee Ragin 36:37 Dido and Aeneas / Act 3 – Prelude – “Come away, fellow sailors” Patrick Power 39:11 Dido and Aeneas / Act 3 – The sailor’s Dance – “See the flags” – “Destruction’sour delight” – The Witches’ Dance Patricia Kern 42:42 Dido and Aeneas / Act 3 – “Your counsel all is urged in vain” – “But death, alas” Jessye Norman 48:14 Dido and Aeneas / Act 3 – “Thy hand, Belinda…When I am laid in earth” Jessye Norman 53:38 Dido and Aeneas / Act 3 – “With drooping wings” English Chamber Orchestra Chorus

Imagen de portada: Achievement

Creemos en tu trabajo y opinión, por eso lo difundimos con créditos; si no estás de acuerdo, por favor contáctanos.


Artistas de Arttextum relacionados:

Edith López Ovalle, artista Arttextum
Edith López Ovalle
Valeria Caballero Aguilar, artista Arttextum
Valeria Caballero Aguilar

Schoenberg – Complete String Quartets

Schoenberg – Complete String Quartets

Autor: Arnold Schoenberg (1874 – 1951) / Ensemble: Arditti Quartet
Vía YouTube

Video recomendado por Fernanda Mejía, colaboradora de México para Replicación de Arttextum

Arnold Schoenberg (1874 – 1951) Ensemble: Arditti Quartet 00:00 Op. 7 – 1.Nicht zu rasch 13:18 Op. 7 – 2.Kräftig 26:30 Op. 7 – 3.Mäßig 38:24 Op. 7 – 4.Mäßig – heiter 46:13 Op. 10 – 1.Mässig 52:44 Op. 10 – 2.Sehr rasch 59:35 Op. 10 – 3.Litanei. Langsam 1:05:30 Op. 10 – 4.Entrückung. Sehr langsam 1:16:42 Op. 30 – 1.Moderato 1:25:18 Op. 30 – 2.Adagio 1:34:09 Op. 30 – 3.Intermezzo. Allegro moderato 1:41:02 Op. 30 – 4.Rondo. Molto moderato 1:47:13 Op. 37 – 1.Allegro molto, energico 1:55:45 Op. 37 – 2.Comodo 2:02:59 Op. 37 – 3.Largo 2:10:52 Op. 37 – 4.Allegro

Imagen de portada: Chandos

Creemos en tu trabajo y opinión, por eso lo difundimos con créditos; si no estás de acuerdo, por favor contáctanos.


Artistas de Arttextum relacionados:

Miguel Rodríguez Sepúlveda, artista Arttextum
Miguel Rodríguez Sepúlveda
Valeria Caballero Aguilar, artista Arttextum
Valeria Caballero Aguilar

Francisco Toledo, la metamorfosis de “Duelo”

Francisco Toledo, la metamorfosis de “Duelo”

Autor: Fabián Muhlia
Vía Cultura Colectiva | Noviembre 11, 2015

Artículo recomendado por Fabián Muhlia, colaborador de México para Replicación de Arttextum

Hablar sobre Francisco Toledo (Juchitán,Oaxaca,1940) siempre es un deleite porque se trata de un artista con un compromiso social constante e imaginación ilimitada. Basta recordar su postura ante la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa (creó 43 papalotes con los rostros de los estudiantes desaparecidos e hizo un performance en Oaxaca) y también su incansable defensa del Cerro del Fortín en el sur del país ante la intención, por parte del gobierno estatal, de construir un Centro de Convenciones en esa parte natural de la ciudad oaxaqueña.

En esta ocasión, Francisco Toledo expone su obra cerámica en alta temperatura en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México (MAM), ubicado entre el Paseo de la Reforma y el Bosque de Chapultepec y durará hasta el 28 de febrero del 2016. Cabe destacar que es la segunda exposición retrospectiva del pintor oaxaqueño en este museo.

La museografía es muy parecida a la de la exposición Resumen del fuego, del escultor Fernando González Cortázar, exhibida en el mismo recinto en marzo del 2014,  ya que dentro de las paredes oscuras se desvelan con una luz especialmente dirigida (casi teatral) a las excelentes piezas cerámicas de Francisco Toledo, todas ellas realizadas durante este 2015 en el Taller Canela del maestro ceramista Jerónimo López, un anexo del Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), Oaxaca.

toledo-arttextum

En esta muestra abundan los personajes ya característicos de su obra: sapos, magueyes, maíz, coyotes, penes transformados en cañones, aves, rostros que sufren y tarántulas.

Siempre que observo la obra de Toledo está presente el color rojo en mil formas y texturas posibles: rojo fuego, rojo sangre, rojo quemado y rojo natural nacido de pigmentos oaxaqueños que han inspirado todo un movimiento de artistas plásticos originarios de esa ciudad.

Como referente histórico es preciso mencionar la gran influencia que ha tenido sobre este movimiento el célebre pintor Rufino Tamayo (Oaxaca, 1899- 1991), un artista que produjo una realidad pictórica alterna a la de los tres grandes muralistas mexicanos: José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera.

Las tres obras que más llamaron mi atención son jarrones que se asemejan a sus grabados (una técnica por demás célebre de Toledo) traducidos al formato tridimensional de la cerámica en colores rojo, negro y amarillo. Todos ellos envueltos por espinas que los hacen abandonar la forma tradicional de un objeto cerámico y los transforman en organismos mágicos que respiran y sienten, que sufren metamorfosis y sangran.

Hay una obra más que también me fascinó. Consiste en una figura humana de dos cabezas que emerge de cuatro patas y está manchado de sangre en sus caras y estómago. Es un grito visual muy profundo que se hace más agudo cuando observamos que los rostros tienen ausencia de ojos (hoyos negros).

Personaje de 2 cabezas
Al recorrer la exposición de principio a fin, encontraremos el dolor que causa la injusticia en nuestro país, ya que son piezas crudas de verdad, como verdadera es la realidad sangrante de México.

El título es muy adecuado porque esa realidad es nuestro duelo, nuestra gran pérdida de confianza de un futuro pero también nos invita a reflexionar sobre cómo podemos renacer por medio del arte, tal como lo ha hecho Francisco Toledo.

Imágenes: cortesía del autor.

Creemos en tu trabajo y opinión, por eso lo difundimos con créditos; si no estás de acuerdo, por favor contáctanos.


Artistas de Arttextum relacionados:

Karina Juárez, artista Arttextum
Karina Juárez
Edith López Ovalle, artista Arttextum
Edith López Ovalle
Valeria Caballero Aguilar, artista Arttextum
Valeria Caballero Aguilar

La hoja de coca es la hoja de la paz, no de la guerra

Autora: Ana María Luzardo Ocampo
Vía Las 2 Orillas | Diciembre 9, 2013

 

-¿Qué representa la hoja de coca para los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta?

-El ‘Ayu’ (hoja de coca en lengua arhuaca) representa SÈ para los mamus (sabios) y sagas (sabias) de la Sierra Nevada de Santa Marta. SÈ es la visión que une armónicamente a todas las naciones indígenas del mundo con la madre naturaleza o Ati Seynekun.

La ofrendamos como símbolo del compartir las enseñanzas de origen, festejar la vida y agradecer a todos los seres de la naturaleza por su servicio: las semillas como gen de la vida, las abejas que polinizan las flores, los pájaros como sembradores silvestres, el agua como memoria viva de nuestra historia, el aire que respiramos, el sol que nos alumbra y así toda la vida en su infinidad de manifestaciones, ya que sin su trabajo no degustaríamos los frutos de la tierra.

La hoja de coca es la hoja de la paz, no de la guerra. Conocer la naturaleza de nuestro propio ser es estar en comunión con el orden del todo, y en esto no hay violencia sino armonía.

La hoja de coca también representa la feminidad.

-¿Qué usos le dan a la coca en la Sierra Nevada de Santa Marta? ¿Cómo se convive con esta planta?

-La hoja de coca tiene diferentes usos, alimenticio, medicinal y ritual, pero es ante todo alimento espiritual.

Los mamus de la Sierra Nevada de Santa Marta consideran que en el futuro podríamos sobrevivir con solo alimentarnos de esta planta, y debido a que es una planta sagrada, sólo las niñas inocentes de nueve años pueden seleccionar la hoja de coca para tostarla en el Kayueru (Olla de barro que se coloca sobre el fogón, para batir la hoja de coca a la derecha y a la izquierda).

Los mamus saludan el Abi Kwiti (el eterno infinito) y hacen pagamento a los elementales (el agua, la tierra, el aire y el sol) con la hoja de coca, que también es reconocida como el puente de comunicación e interconexión con los seres humanos. Para ellos, todas las plantas y semillas deben ser entendidas como una planta madre; y cuando ‘mojamos la palabra’ con las hojas sagradas, lo que hacemos es endulzar las palabras que vienen del corazón y de la esencia de la vida. Por esto, las abuelas de la amazonía cuentan que mambear (mascar coca) es endulzar la palabra.

Además, no olvidemos que la hoja de coca es la hoja de vida de América -símbolo de la descolonización mental, emocional, espiritual y física- que inspiró al movimiento cocalero para que América tuviera su primer presidente indígena, nuestro hermano Aimara Evo Morales.

Para nosotros, al igual que para los pueblos indígenas de América, esta hoja es el principio del despertar ancestral de Colombia.

-¿Cuál es la relación de la mujer tayrona con la coca?

-La mujer Tayrona también es representada por esta planta sagrada, y en ella, la energía del agua y la tierra que es fuente de vida, enseñanza y amor.

La coca, como representación de la energía y la fuerza femenina, endulza el pensamiento, el corazón, el espíritu de quienes la mambean. En Colombia hay mambeólogos, y como disciplina, la mambeología es originaria y auténtica; es un arte de conexión espiritual que encierra el espíritu mágico de Ati Seynekun.

-¿Cuántas hectáreas de la Sierra Nevada de Santa Marta están sembradas con coca? ¿Lo están como parte de un territorio sagrado en donde el Estado no tiene participación alguna?

-Las familias arhuacas tienen en promedio 40 plantas para su consumo. Sin embargo, por la posición geoestratégica de la Sierra Nevada de Santa Marta y las características del terreno, también se ha cultivado marihuana (habían muchos cultivos durante la época de la bonanza marimbera) y algunos cultivos que tienen un uso diferente al ancestral, específicamente para proveer la industria de la cocaína.

El cultivo de la coca para la industria de la cocaína ha sido desempeñado desde siempre por personas diferentes a los indígenas, y esto ha repercutido de manera negativa en nuestro interés de preservar el corazón de la tierra, es decir, la Sierra Nevada de Santa Marta, al dañar nuestros lugares o sitios sagrados.

El Estado ha fumigado con glifosato y ha afectado la salud de las comunidades indígenas, contaminando el agua, los cultivos de subsistencia e interviniendo abruptamente nuestro ciclo agroecológico.

El transcurrir de nuestros días consiste en ir al mar por conchas y sal, luego desplazarse a clima templado donde se encuentran los cultivos de subsistencia y finalmente subir a las nieves donde están las plantas medicinales y aromáticas como el tucilago, que es bendito para conciliar el sueño, y las hojas secas de frailejón, que sirven para acompañar las limpiezas espirituales; el saumerio de frailejón, por su parte, permite refrescar el espíritu y sanar las emociones. Durante este caminar, pasamos por tres pisos térmicos distintos en donde tenemos diversidad de cultivos: Por ejemplo, en tierra templada sembramos fríjol, maíz y caña de azúcar, y en las nieves, ajo y cebollín.

La violencia es un asunto que llegó con el negocio de nuestra planta sagrada, y esto ha impedido nuestro libre desarrollo y ha ocasionado delitos contra la madre naturaleza.

-Las FARC dijo hace poco en una rueda de prensa, con motivo del punto cuatro de la agenda que se debate en los diálogos de paz de La Habana, que el problema era la cocaína y no la coca. Según lo que me dice, ¿coincide con ellos?

-Claro que el problema es el clorhidrato de cocaína. Sin embargo, quiero aclarar que la paz de Colombia es un asunto de todos y por eso en el marco del pagamento a la no violencia en Seyniribia -lugar sagrado de la Sierra Nevada de Santa Marta para hacer pagamento por el cese de la guerra y la violencia entre los humanos y de los humanos con la naturaleza- los mamos, sagas, gobernadores del pueblo kogui, arhuaco, wiwa, kankuamo y líderes indígenas en general hicimos el saludo del Ayu o la hoja de coca por la paz.

Así mismo, el 12 de octubre con motivo de la conmemoración de las primeras naciones de América, realizamos pagamento en Mamankana, un lugar sagrado donde se reunieron por primera vez los mamos a organizar la visión del mundo, y en donde les fue encomendada SÈ o la ley de origen. Allí tuve la oportunidad de construir con los mamos un círculo de la palabra dedicado a las semillas como mensajeras de la biodiversidad de Colombia, y contó con la presencia de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada y la Amazonía, el presidente Juan Manuel Santos y cinco de sus ministros, y las mujeres indígenas que cuidamos la biodiversidad desde el fogón, custodiando la semilla nativa y abogando por la soberanía de nuestro país en el plato. Defender la semilla nativa que lleva más de 10.000 años en nuestra tierra es hacer la paz con la biodiversidad.

El problema del narcotráfico hay que analizarlo desde una perspectiva global y en tres etapas: la producción, la distribución y comercialización, y el consumo de cocaína, ojo, no de coca.

Sobre este fenómeno se han explorado varias políticas públicas en el mundo, porque vale la pena aclarar que la drogadicción es un asunto global y no un asunto exclusivo de nuestro país. No me gusta que estigmaticen a Colombia por esto.

Sin embargo, en China por ejemplo, a quién encuentren comercializando coca se le aplica la pena de muerte, mientras que en Colombia se persigue fuertemente al consumidor cuando todos sabemos que es un tema de salud pública.

Como este fenómeno afecta más que todo a la juventud del país, deberíamos tener una política pública clara para tratar el problema del consumo y resolver así el tema de la comercialización de cocaína. Hay Estados donde se regala la cocaína con el objetivo de que las personas que se lucran con este negocio no encuentren un estímulo para continuar en él

La Sierra Nevada de Santa Marta es una cultura de la no-violencia y alrededor de la industria de la cocaína hay mucha violencia. Por eso hay que insistir en formalizar la política que mencioné previamente.

-¿Cuál es la propuesta de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta al punto cuatro de la agenda que se debate en los diálogos de paz en La Habana?

-Nuestra propuesta a la agenda de paz es SÈ, vivir bien en armonía con los ciclos y procesos vitales de la naturaleza, con el ciclo del agua, el ciclo agroalimentario, el ciclo del aire y el ciclo del sol.

Frente al punto cuatro de la agenda, lo fundamental consiste en devolverle a la hoja de coca el uso medicinal, alimentario y ritual de los pueblos indígenas. Convertir este legado en una fuente de enseñanza para nuestro país y para la humanidad sería un gran avance.

-¿Cómo reinvidicar el papel ancestral de la coca en la sociedad colombiana, teniendo en cuenta lo que esta planta representa para un amplio sector de la población?

-Es importante continuar con campañas como la de ‘Ninguna mata, mata’, donde se reconozca que el problema es el mal uso que se le ha dado a la planta y no a Ayu en sí mismo.

Además, los niños deben conocer los usos medicinales, curativos y alimenticios de la diversidad de nuestro país, para evitar que se estigmaticen los alimentos ancestrales, e incluso, diría que es importante que se patente la hoja de coca como ya ha ocurrido con otras plantas sagradas como el yagé y la chicha, aunque esta última –aduciendo a argumentos de sanidad- haya sido sustituida por la cerveza.

En el fondo, lo que hubo en la campaña de desprestigio contra la chicha es un interés económico que beneficia a unos pocos, el mismo interés que hoy tienen las multinacionales semilleras sobre nuestras semillas nativas con más de 10.000 años de antigüedad. Bajo el argumento de que son mejoradas y restringiendo el acceso a ellas, se están apropiando de una riqueza natural que representa el patrimonio de los colombianos.

-¿Qué les dice a las personas que juzgan la planta y por ende a ustedes como indígenas y habitantes de una zona que siembra coca?

-(Risas) Hay mucho desconocimiento. Colombia está entre los cuatro países más megadiversos del mundo y no conocemos nuestra agrobiodiversidad. El Ayu, la hoja de coca, es alimento de vida.

Si no recuperamos los saberes de los pueblos indígenas que habitan este territorio y las enseñanzas que dejan las plantas sagradas, ¿cómo garantizaremos nuestra supervivencia?, ¿cómo haremos la paz con la tierra?

-La coca, así como el fríjol o el maíz, se considera una semilla originaria. ¿Debe garantizarse entonces su permanencia en el territorio colombiano? ¿Su intercambio?

-Sí; en primer lugar debe garantizarse el respeto. Existió una vez una campaña publicitaria con la voz de una niña que decía ‘No consumas la mata que mata’ y una líder indígena tuteló el respeto a la planta y se ordenó retirar la campaña, por ser una ofensa a la identidad cultural de los pueblos indígenas.

Ahora, el uso medicinal y gastronómico de la coca no es propiedad de uno solo, hace parte de los saberes colectivos de los pueblos y por tanto, es natural que se socialice con la comunidad. Estoy enterada de las dificultades de muchos productos a base de coca que no pueden ser distribuidos porque carecen de certificados, incluso, hay una multinacional que ya tiene patentado el nombre Coca, siento este un término originario.

Por otra parte, el congreso de la república aprobó la ley 1518 de 2011 que ratificó la upov del 91, que fue el convenio de patentes vegetales. Sin embargo, esta ley fue declarada inexequible por no haber sido consultada con los pueblos indigenas, y créame, nuestros derechos colectivos son los derechos de la biodiversidad de Colombia.

El pueblo arhuaco a través del mayor Álvaro Torres, delegado de los pueblos indígenas de Colombia en la Mesa Nacional de Alimentación, propone que es importante que en el comité de bioseguridad del país estén los pueblos indígenas y un representante de la ciudadanía. Necesitamos saber -como guardianes milenarios de la biodiversidad- cuáles son las semillas transgénicas que están ingresando al país, los agro-tóxicos que están contaminando el suelo y el agua, para poder prevenir y anticiparnos al futuro. Todos tenemos derecho a saber que estamos comiendo, ¿no cree?

La coca hace parte de una cosmovisión que respeta la vida por encima de todo. ¿Qué opinión le merece el riesgo al que se ven enfrentados los recursos naturales de Colombia hoy en día?

El problema es de visión. Se le llama desarrollo a la autodestrucción, no hay otra manera de denominar la locomotora minero-energética y a las más de 6.000 licencias ambientales otorgadas para este fin, de los cuales 2.236 están en territorio indígena y van a destruir más de 33 millones de hectáreas de selva, montaña y nacimientos de agua.

La minería ha significado más de 32 pueblos indigenas en extinción, y ha cobrado la vida de más de 2.236 dirigentes. La Sierra Nevada, por ejemplo, perdió a Luis Napoleón Torres, Hugues Chaparro, Ángel María torres, cabezas del pueblo arhuaco. Aún no nos hemos repuesto de este suceso porque los líderes son un parto de la historia, son irremplazables y repito para ellos mi admiración y gratitud por siempre. Ante este escenario desgarrador, proponemos SÈ –que como te dije-es la visión de los mamus de la Sierra Nevada de Santa Marta que reconoce los derechos de la naturaleza.

Sólo cuando las personas que habitamos este territorio tengamos paz en nuestro ser, tendrá paz nuestro país. La paz es un asunto de convivencia entre los seres humanos y la naturaleza, y la decisión de aquellos que se dedican al extractivismo o al tráfico de especies, genera caos y dolor a la madre.

La visión de desarrollo, como autodestrucción de la vida, materializada en el modelo económico extractivista, debe ser reestablecida por la relación fundante de nuestra identidad como es la relación madre-tierra. Esto significa una economía, una sociedad y un Estado al servicio de la vida, y no la vida al servicio del Estado y del mercado.

-Su participación en política se ha caracterizado por la defensa de los recursos naturales, de hecho, se encuentra promoviendo desde hace un tiempo un Referendo por los Derechos de la Naturaleza. ¿Qué tiene para decir al respecto?

Reestablecer la relación fundante madre-tierra es rescatar la ética del cuidado de la vida, por lo tanto la cooperación con los ciclos vitales debe ser una opción de vida personal, familiar, comunitaria y de país.

Los pueblos indígenas del mundo estamos unidos por esta conexión, es la visión que queremos que trascienda sin distinción de ideología, género o estrato a través de un Referendo por los Derechos de la Naturaleza.

Actualmente, el Referendo por los Derechos de la Naturaleza cuenta con procesos organizativos que lo apoyan como la Red de Arte para la Tierra Zeykibia (‘Semilla del pensamiento’ en lengua arhuaca). El resultado más recordado de este apoyo fue el albúm musical ‘Abre Sierra Renace Bakatá’, en el que participaron artistas como Héctor Buitrago, Jorge Celedón, Andrés Cépeda, Fonseca, entre otros.

También se han ido conformando comités promotores del referendo en las 5 cuencas hidrográficas de Colombia. En la región Caribe tenemos a ANEI (Asociación Nacional de Productores Agroecológicos Indígenas y Campesinos); en la región Pacífico, a la ecoaldea Pachamama y al movimiento Artes Vivas por La Tierra que recientemente desarrolló en la ciudad de Armenia (Quindío) una exhibición de arte distribuida en 60 estaciones que orientaban a la población sobre la semilla nativa y los daños medioambientales provocados por los proyectos la mina La Colosa y el Túnel de la Línea en la región; en la orinoquía, a la Red Natural de la Orinoquía, Meta Natural y la Red Hidrográfica del Piedemonte Llanero; en la amazonía, a la Red Natural de la Amazonía y la OPIAC (Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonía); y en el Catatumbo, a las reservas forestales y agroalimentarias, y a los custodios de semillas.

Igualmente, contamos con el apoyo internacional del Pacto Mundial Consciente y amigos de Argentina, Francia y Australia que nos estarán acompañando este solsticio en Nabusimake, capital de los arhuacos, en un pagamento colectivo que hemos denominado ‘Todos somos semilla de nuestra madre tierra’.

El referendo defiende los derechos de las semillas como seres vivos, los derechos de los animales, los derechos del agua y los derechos de la tierra, conquistas legislativas que han sido posibles en Ecuador y Bolivia, y que consideramos fundamentales para la defensa del mayor patrimonio que tienen los colombianos: su biodiversidad.

-¿Cómo asumir la defensa de la vida en Colombia? ¿Ha acumulado enemigos por esto?

En el año 2004, mi familia -como muchas familias colombianas- debió salir del César y el ejercicio político, así como nos permite ganar reconocimientos, también te llena de detractores.

Sentar posición en Colombia es riesgoso. Sin embargo, espero que la violencia política que ha afectado a nuestro país durante todos estos años pueda superarse y tener críticos, opositores, pero no enemigos.

-¿Su condición indígena y de mujer le ha cerrado puertas?

El PNUD en su informe del 2011 evidencia la situación de la mujer rural en Colombia, en el marco del conflicto armado y perteneciente a un grupo étnico. Habla de cuatro exclusiones de las cuales he sido víctima por el hecho de ser mujer, y a esto hay que sumarle el rechazo por intentar superar los entronques patriarcales del mundo indígena y las estructurales patriarcales del mundo no indígena.

Desde el punto de vista laboral, es una realidad que la mujer campesina tiene aún un espacio que ganar. La ruralidad, inmersa en el conflicto armado, representa una carga emocional difícil de sobrellevar, sin embargo tengo que decir que en medio de la difícil situación que viví encontré manos amigas en esta ciudad que me permitieron sacar adelante a mi hija, personas que hacen parte de una generación activa que no ha perdido la esperanza en que somos el cambio que Colombia necesita.

Y como mujer indígena, opino que siendo Colombia un parto de mujeres indígenas, desde que se instauró la república, la mujer indígena no ha recibido el lugar que le corresponde y espero que cuando rescatemos el valor ancestral que tienen todas las mujeres, se respete la vida y se termine la violencia contra las mujeres de este país, que es al mismo tiempo violencia contra la tierra.

Como ve, yo soy mujer, madre cabeza de familia, indígena y además integrante de una familia afectada por el conflicto de este país, y créame, me ha tocado defender cosas como que la edad no es un impedimento para hacer política. Cuando fui electa concejal a la edad de 22 años, en una bancada de 11 concejales hombres, yo era la única mujer y tenía siempre las iniciativas de la defensa de la semilla, el agua, la cultura, el arte, la vida, son la ofrenda de los pueblos indígenas para que renazca Bakatá. No es fácil, la mayoría podían ser mis padres y abuelos, su mirada de Bogotá y de la política, sus acciones y movimientos son muy diferentes; me gustaría ver más jóvenes representando sus iniciativas en estos escenarios políticos.

Creemos en tu trabajo y opinión, por eso lo difundimos con créditos; si no estás de acuerdo, por favor contáctanos.


Artistas de Arttextum relacionados:

Edwin Sánchez, artista Arttextum
Edwin Sánchez
María Buenaventura, artista Arttextum
María Buenaventura
Valeria Caballero Aguilar
Valeria Caballero Aguilar