Durante un año, esta chica únicamente compraba lo necesario. ¡Mira cuánto logró ahorrar!

Durante un año, esta chica únicamente compraba lo necesario. ¡Mira cuánto logró ahorrar!

Autor: Michelle McGagh The Guardian / Traducción y adaptación Genial.guru
Vía Genial.guru | November 26, 2016

Artículo recomendado por Andrea López Tyrer, colaboradora de Chile/España para Replicación de Arttextum

 

Durante 10 años Michelle McGagh trabajó como periodista financiera, al mismo tiempo batallaba para planear su presupuesto correctamente. Pensó que no era justo decirle a la gente cómo ahorrar y estar gastando dinero en todo tipo de tonterías.

Entonces decidió hacer un experimento y durante un año sólo compró lo más necesario. Se limitaba con pocas cosas: vestía lo que había en su armario, andaba en bicicleta, comía solo comida casera sencilla. Y logró ahorrar 23 mil dólares. Una cantidad más que buena.

Michelle habló de su experimento en un blog de la editorial The Guardian. Nosotros en Genial.guru lo leímos y elegimos lo más interesante.

Me di cuenta de que gastaba mucho dinero para cosas que no eran tan indispensables: ir a los bares, comprar ropa bonita, café para llevar, entre otras. Al mismo tiempo, tenía una hipoteca y otros gastos pesados.

Estaba involucrada en un torbellino del consumismo eterno, le creía a la publicidad y me parecía que solo gastando dinero podía ser más feliz. Me cansé de que el dinero no me rindiera para nada. Entonces decidí sacudir mi vida anterior y cambiar mis costumbres viejas, dejando por un año todo menos lo más indispensable.

Los gastos que conservé:

  • Hipoteca, servicios públicos, seguro de salud, ayuda a la familia, obras de caridad, Internet y teléfono móvil. Esto me costaba menos de 2 mil dólares al mes.
  • Los productos cosméticos de primera necesidad: champú, pasta dental, desodorante, etc. Detergentes para el hogar. Gastos en alimentos necesarios para la preparación de alimentos. A todo esto le destinábamos 35 humildes dólares a la semana.

Me abstuve de lo siguiente:

  • Entretenimiento y diversiones: ir al cine, a los restaurantes, comprar comida para llevar, café en cafeterías, viajes de vacaciones. Cualquier tipo de golosinas de supermercado.
  • Gastos en el gimnasio.
  • Ropa nueva, perfume, cosméticos decorativos, corte de cabello con un estilista.
  • Gastos en transporte: taxi, boletos de autobús, metro, etc.

En vez de eso empecé a:

  • Ir a todos lados en bicicleta: al trabajo, a los encuentros sociales o incluso fuera de la ciudad.
  • Hacer días de campo en parques, viajar con una tienda de campaña, buscar exhibiciones y conciertos gratuitos.
  • Comer comida casera más sencilla, evitando incluso los chocolates.
  • Entrenarme en casa (aunque andar cada día en bicicleta me susituía la mayor parte de los entrenamientos).

Durante este año aprendí a gastar dinero en comida de forma más eficiente: planeo con anticipación mis comidas y cenas, incluso aprendí a hornear. Si antes no sabía cocinar en absoluto, ahora lo hago bastante bien. Lo cual alegra mucho a mi marido.

No voy a fingir que fuera fácil. Incluso en los primeros meses cuando intentaba vivir como antes pero sin dinero. A veces quería dejarlo todo e ir de compras, embriagarme en un bar o simplemente comprar un boleto de autobús para no tener que usar bicicleta en un día ventoso.

Pero entendí una cosa importante: para empezar a sentir placer o divertirse, no es necesario sacar la billetera cada rato.

  • Visité muchos conciertos y festivales gratuitos, estudié todos los parques alrededor, participé en un montón de eventos deportivos. Visité tantas exhibiciones como nunca.
  • De vacaciones, mi marido y yo viajamos en bicicleta por la costa de Suffolk y Norfolk y dormimos en una tienda de campaña. Si no fuera por este experimento, jamás me hubiera decidido a hacerlo. Ahora no puedo esperar para repetirlo.

Hubo otras desventajas, claro. Me hacían falta nuevas comedias y blockbusters en el cine y reuniones con mis amigos en una cafetería. Sin el estilista, mi peinado se volvió caótico. También hubo momentos incómodos cuando nos invitaban a algún lugar y llegábamos con las manos vacías: no nos permitíamos comprar una botella de vino. Pero, en agradecimiento por comidas y cenas, les lavaba toneladas de platos a mis amigos.

5 Cosas que de verdad me hacían falta:

  • Curry auténtico. Aprendí a cocinar, pero mi curry está lejos de ser perfecto.
  • Flores vivas. Me di cuenta cuánta falta me hacían las flores cuando mis amigos me enviaron ramos de flores para mi cumpleaños. Las adoro.
  • Crema humectante. No la había incluído en la lista de las cosas indispensables y fue un gran error: mi cara sufrió daños por el viento.
  • Perfume. Me hubiera sentido más comoda con perfume. Porque tenía que usar tenis todo el tiempo por andar en bicicleta.
  • El autobús de verdad me hubiera ayudado mucho en los días lluviosos y con aire fuerte, especialmente antes de las reuniones importantes donde quería lucir bien.

En un año logré lo que parecía imposible: ahorré 23 mil dólares y pagué una gran parte de mi hipoteca. Y es una felicidad increíble porque antes pensaba que tendría que cargar con esa deuda durante otros 25 años. Claro que ya no ahorraré de forma tan extrema, pero ahora sé que soy capaz de decirle no a muchas cosas.

El año pasado me solían decir: “Apuesto que extrañas mucho ir de compras. En realidad, no. Me di cuenta de que no necesitaba cosas a la moda, en las que gastaba dinero antes. Un pantalón de mezclilla bueno, un poco de perfume, un corte de cabello son todo lo que necesito.

Y en cuanto a mi experimento se acabó, no fui corriendo por las tiendas. Hice esto: llevé a mis amigos y a mi familia a un bar a beber cerveza para agradecerles su apoyo y compré un boleto de avión a Irlanda donde vive mi abuela.

El resultado principal del año para mí fue que me volví más abierta a las aventuras y a conocer gente nueva. Aprendí a decirle “sí” a todo lo nuevo. También descubrí lo poco que necesitaba para sentirme feliz.

Imágenes: © Michelle McGagh / Twitter

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